
Créditos: Ohlalá
El Mardi Gras se festeja en muchos de los Estados sureños norteamericanos, pero es en esta ciudad donde cobra mayor despliegue. Junto con los Reyes Magos, llegaron este año los primeros bailes y extravagantes desfiles que preceden al Mardi Gras, que se hará esperar hasta el 27 de este mes.
Nueva Orleáns tiene una larga tradición de carnaval que comenzó a principios del siglo XVIII con simples bailes de máscaras, pero con el transcurso del siglo siguiente, comenzó a organizarse de manera más compleja. Se cuenta que en el período previo a la Guerra de Secesión, los festejos de carnaval, que tenían lugar tanto en las calles como en fiestas privadas, se convirtieron en un escenario de conflicto. En 1850 muchos jóvenes hicieron de la fiesta una guerra de harina y lodo, hasta que el desorden casi pone fin a los encuentros.
Los colores oficiales del Mardi Gras son el púrpura, verde y oro. Fueron estrenados en un desfile de Rex, el rey del Mardi Gras, en 1872, pero en ese entonces no tenían ningún significado. Sólo 20 años después se les dio sentido a cada uno. El púrpura representa a la justicia; el verde, la fe, y el oro, el poder.
No existe un tema general en Mardi Gras, pero cada krewe , como se denomina a los grupos, elige uno. Los desfiles y bailes son tematizados por la ornamentación de las carrozas y disfraces. Los temas pueden tratar hechos históricos, cuentos infantiles, leyendas, mitología y literatura. Uno de los grupos que mayor curiosidad despertó fue el Club Zulú de Ayuda Social y Recreación. Fue la primera formación afroamericana que hizo su aparición en 1909. Tenían la costumbre de pintarse la cara de negro, usar faldas de paja y entregar cocos al público como souvenirs.
Torta para todos
Casi todos los clubes que desfilan tienen una estructura similar. El capitán puede aparecer en la cabeza del grupo, en una carroza especial, en un convertible o montado a caballo. Detrás, siguen los oficiales, que son el rey y la reina, doncellas y duques, seguidos por las carrozas que llevan al resto de los participantes. El desfile se anima con grupos de bailarines, payasos y escuadrones motorizados.
Al principio, los carruajes eran tirados por mulas, que iban totalmente cubiertas por una tela negra, pero después tuvieron que utilizar tractores.
Los clubes de carnaval son en su mayoría entidades de beneficencia.
Cada año, al menos una docena de clubes construye con originalidad sus carrozas, que sólo pueden ser utilizadas una vez. Su atractivo no sólo reside en la imaginativa decoración, sino también en las pequeñas sorpresas que dejan al pasar. Tíreme algo, señor es la frase más repetida por los niños cuando tienen un carruaje frente a sus ojos. Y el grupo, ante los pedidos, comienza a arrojar collares de plástico de distintos colores y formas, monedas acuñadas con su sello y tema, copas impresas, caramelos, pelotitas y silbatos, entre otros chiches.
Pero los festejos también llegan al hogar. Recibir invitados con una king cake (torta real) es una costumbre tradicional para las familias. Dentro de ella se esconde un bebe de plástico del tamaño de una almendra y el que lo encuentre será el rey o la reina, y por lo tanto, el próximo anfitrión de la fiesta.
Datos útiles
Cómo llegar: el pasaje aéreo, de ida y vuelta Buenos Aires-Nueva Orleáns, vía Miami, cuesta alrededor de 1000 dólares, con tasas e impuestos.
Alojamiento: una habitación doble en un hotel cuatro estrellas cuesta 150 dólares; en uno de tres, 100 dólares.
Gastronomía: la cocina de la ciudad tiene influencia creole. Una comida en un restaurante, con show de jazz en vivo, cuesta 50 dólares por persona.
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