

Los turistas en Europa ya están acostumbrados a encontrarse con los más conocidos monumentos bajo los andamios de las permanentes restauraciones, que a veces duran años, en el mejor de los casos cubiertos de grandes telones que replican en imágenes la estructura original.
Pero todavía es una novedad que hasta los paisajes célebres puedan restaurarse... y que en vez de tapar, las pinturas sean la guía para conocer los originales. Así sucede con el campo de trigo provenzal que Vincent Van Gogh pintó varias veces desde el sanatorio de St. Rémy de Provence, en el sur de Francia, donde fue internado en 1889 y 1890.
El cuadrado de trigo fue reconstituido tal como lo veía el pintor, hace más de un siglo, con las plantas de lavanda, la cabaña en el fondo y las paredes de piedra. También se plantaron flores, tal como están en los cuadros: lirios, girasoles y lavandas. Los visitantes pueden admirarlo mientras recorren un sendero con un conjunto de carteles que reproducen las obras, junto con otras de las 150 pinturas que Van Gogh realizó en St. Rémy y su región.
St. Rémy era conocido hasta ahora por sus vestigios romanos. El sitio vecino de Glanum es una especie de Pompeya provenzal, con una ciudad entera a la vista: las calles, los cimientos de las casas, los vestigios de sus templos. Mientras tanto, en las afueras del pueblo, los Antiques forman uno de los conjuntos mejor preservados del primer siglo de nuestra era en Europa: un mausoleo y un arco de triunfo.
Sin embargo, a partir de esta temporada estival que ya empezó en Europa, los visitantes tendrán otro motivo para conocer St. Rémy: allí podrán admirar el champ de blé -campo de trigo- que pintó Vincent Van Gogh, uno de los huéspedes más prestigiosos que recibió esta localidad provenzal en su larga historia.
Del 8 de mayo 1889 al 16 de mayo 1890, Van Gogh fue internado en el Asilo Saint Paul de Mausole y podía contemplar desde la ventana de su habitación un trigal que pintó en quince obras. En una de sus cartas a su hermano Théo, comentaba: "Por la ventana cerrada con una reja de hierro, observo un cuadrado de trigo en un campo, una perspectiva a la Van Goyen, sobre la cual, cada mañana, veo levantarse el sol en toda su gloria".
Saint Paul de Mausole es hoy todavía un centro médico que atiende a mujeres con problemas psíquicos. Se trata en verdad de un claustro románico, una de cuyas alas funciona como museo desde hace varios años. Allí se recrea la vida de Van Gogh durante su internación, incluyendo la reconstrucción de la habitación que ocupaba el artista.
Por Pierre Dumas
Para LA NACION
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