CIUDAD DE MEXICO (DPA).- Un gran colorido invade por estos días algunos estados de México. Y no es precisamente por la primavera (allá es otoño), sino por la llegada de miles de mariposas monarca a los bosques de oyamel (abietáceas) en Michoacán y estado de México, que se produce todos los años en noviembre.
Un buen momento para que los observadores de la naturaleza preparen los prismáticos y salgan al bosque.
La mariposa -símbolo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte por unir con su migración anual Canadá, Estados Unidos y México- recorre más de 4000 kilómetros para llegar a México, donde pasa el invierno boreal.
Anualmente concurren a los bosques, especialmente abiertos a los observadores de aves, cientos de turistas. Pero hay tiempo para verlas, las mariposas se reproducen y emprenden el retorno a mediados de abril.
Su presencia es guiada por los lugareños con el fin de evitarle daños a la mariposa negra y amarilla. La monarca realiza, según los biólogos, una de las migraciones más interesantes que se conocen.









