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 • HISTORICO

Entre corcheas y palacios

La ciudad de Salzburgo combina armonía y espíritu creativo, alberga recuerdos de Mozart y conserva el esplendor y las tradiciones de antaño.




SALZBURGO.- En el itinerario austríaco, la metrópoli de la música abre las puertas para pasear entre sus construcciones barrocas por la ribera del Salzach.
Llama la atención que Salzburgo nunca le prestó atención a Mozart mientras éste vivía. Todos sus estrenos se malograron y debió emigrar a Praga, donde fue reconocido. De todos modos, después se levantó en su memoria un monumento.
Además de la realización periódica de festivales y conciertos, de lo que están orgullosos los salzburgueses, también ha conservado el sentido de la hospitalidad.
Antes de visitar la ciudad hay que repasar algunos de sus antecedentes principales: esta ciudad está a un paso de la frontera alemana y se localiza en las primeras estribaciones de los Alpes. La única industria emparentada con la tradición musical es la fabricación de órganos, aunque prevalece la actividad ganadera.
Salzburgo significa montaña de sal y en épocas distantes fue el rasgo que identificó a la ciudad como un lugar de riqueza extraordinaria. La sal llegó a tener, en ese tiempo, un gran valor comercial.
Se trata de una urbe muy antigua y fue el Renacimiento el que marcó el comienzo de su esplendor. Actualmente siguen en pie muchos exponentes de la arquitectura renacentista. No son pocos los que consideran que este aspecto transforma a la ciudad en una de las más bellas del mundo.

Un gigante vigila

La fortaleza de Hohensalzburg, el monumento más característico de la ciudad, la domina desde una colina. Un funicular lo transportará hasta allí, excepto que elija la alternativa de subir a pie.
Está considerada la más grande y mejor conservada de Europa. Fue sitiada varias veces, pero nunca tomada.
Desde los muros de la fortaleza hay vistas espléndidas de la ciudad y de los cerros vecinos. La construcción comenzó en 1077. Más tarde fue ampliada, reforzada con torres, bastiones, muros y trincheras. La fortaleza es uno de los lugares más visitados.
La catedral es otro punto de atención pues es la construcción monumental italiana más importante al norte de los Alpes. Fue emplazada en 1614.
En 1944, la cúpula fue gravemente dañada por bombardeos aéreos y desde entonces tres portales de bronce adornan la entrada.
También la iglesia de los Franciscanos, fundada en el siglo VI, históricamente es muy interesante, se destaca su altar mayor barroco.

Un café al paso

Es recomendable a la hora de hacer un descanso visitar el café Tomasel en la Plaza del Mercado, que data de 1703, y es el más antiguo de la ciudad.
Es famoso en Europa, en buena medida por la repostería austrohúngara. Encontrar una mesa libre es un desafío.
Frente al local, es digna de verse la farmacia de la corte con instalaciones rococó. La atención no es amable.

Una calle famosa

Por el mercado Kranzlmarkt llegamos a Getreidegasse. La estrecha calle es famosa por los variados letreros de los diferentes gremios de artesanos que antiguamente ofrecían sus servicios y mercaderías.
Las casas en parte del siglo XIII al XVI tienen patios adornados con columnas y bóvedas.
En las horas de mayor circulación, esta calle se ha convertido en la más cosmopolita de la ciudad. Una multitud -gran número de extranjeros- deambula de un extremo a otro del antiguo paseo como un heterogéneo río humano en el que se confunden rostros y lenguas.

En la casa del genio

En la casa número 9 de la calle Getredegasse nació Wolfgang Amadeo Mozart, el famoso compositor, en enero de 1756.
La casa natal de Mozart es propiedad de la Fundación Mozarteum y alberga hoy una exposición con cuadros y documentos de la familia Mozart e instrumentos.
Aunque Salzburgo es conocida más bien como el lugar de nacimiento de Mozart, sería un error considerar que la ciudad le debe su prestigio al músico. Salzburgo tiene tradición musical y artística desde muchos antes de la irrupción del pequeño Wolfgang.

Noche de paz

En la cercana Oberndorff se siente la atmósfera de la Navidad donde se compuso el célebre villancico Noche de paz , tal vez unos 100 años antes de Mozart.
La capilla se llama Stille Nacht y es un punto muy atractivo para completar la recorrida.

Recomendaciones

Alojamiento y comida
  • Tanto en Ginebra, Viena y Salzburgo, el precio de una comida varía según la categoría del restaurante, aunque en general no se abonará menos de 25 dólares con bebida.
  • Los hoteles en Viena valen entre 110 y 150 dólares, cuatro estrellas (base doble); tres estrellas, entre 68 y 96. El alojamiento en Ginebra oscila entre 150 y 200 dólares, cuatro estrellas, y de 130 a 170, tres estrellas. Los de cinco estrellas superan los 350.
Excursiones
  • En general, las efectuadas por estas ciudades, si superan las tres horas, cuestan alrededor de 50 dólares.
Julio Aguirre Chaneton

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