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Fachadas a la europea en medio de la pampa infinita

Azul, con recuerdos del granero del mundo, perfil de dama antigua y buena pesca


Créditos: Ohlalá



AZUL.- Entre pueblo y ciudad, entre urbe y campo, a pesar de la nueva bonanza agropecuaria en Azul se siente la nostalgia de una gloria pasada. De pronto, en medio de la pampa infinita, el lugar exhibe?a modo de álbum donde se atesoran las fotografías familiares las siluetas de sus edificios más emblemáticos, fachadas a la europea que casi limitan con el comienzo del desierto.
Visitar Azul es como volver a los tiempos en que la Argentina era el granero del mundo: mientras con una mano alimentaba a Europa, con la otra vestía los pueblos de la pampa de imponentes construcciones, donde la elite criolla y los inmigrantes desarrollaban una intensa vida social. En las calles del centro se suceden los edificios que aspiraban a convertir al pueblo en una miniatura de París. Todavía hoy son encantadores, aunque anacrónicos. Su belleza ajada hace extrañar los tiempos en que se construía pensando en la hermosura de las fachadas y la armonía del conjunto urbano.
La mayor parte de lo que hay para ver en Azul está cerca de la plaza central. El Teatro Español, de arquitectura neoclásica, es una de las salas más lindas de la provincia. Construido en 1897, todavía tiene ecos de los tiempos en que pasaban por sus escenarios grandes artistas, hasta el mismísmo Carlos Gardel.
También sobre la plaza, la catedral es una de las cuatro de estilo neogótico que hay en la provincia.
En los alrededores hay casas de época, algunas convertidas en comercios, que contribuyen al aire de digna dama antigua.
En los últimos tiempos, además, se revalorizó la obra del arquitecto siciliano Francisco Salamone, que dejó su impronta monumentalista en varias localidades de la provincia.
Salamone se especializó sobre todo en la construcción de municipios, cementerios y mataderos, con un sello de gigantismo raramente trasplantado a estos parajes que parecen algo lejos del mundo. En Azul, donde también proyectó el matadero y la entrada al parque municipal, el mayor exponente de sus obras es el pórtico del cementerio. También diseñó los bancos y tulipas de la plaza central, así como el efecto óptico de los mosaicos que recubren todo el piso. Aunque muy controvertida, desde hace algunos años, la obra de Salamone despierta un nuevo interés en los círculos académicos, y genera de por sí una corriente de visitas que inserta a Azul -donde se ofrecen circuitos especiales- en este recorrido por la "pampa de Salamone".
El río Azul marca al norte de la ciudad el límite con un gran espacio parquizado, donde hay club de remo, balneario y campo de polo. En verano, para combinar los relieves serranos con el agua se puede llegar hasta Chillar, una localidad hacia el Sur, sobre la ruta 3. Nació como una estación sobre la línea de ferrocarril, se encuentra al pie de colinas que alcanzan los 380 metros y forman las sierras de Azul (parte del sistema de Tandilia). Más relieves se pueden conocer en Boca de las Sierras, un pequeño valle en las afueras de Azul.
Más cerca de la ciudad, en medio de caminos de tierra y pueblitos minúsculos donde las escuelitas rurales son la única señal de vida social, está el lugar de un crimen que apasionó a la Argentina en los años 20. Con ribetes de novela policial, el caso de Mateo Banks todavía es recordado por los pobladores más ancianos, memoriosos de la tragedia ocurrida el martes 18 de abril de 1922. Banks, miembro de la aristocracia local y de ascendencia irlandesa, mató a ocho personas (cinco de ellas parientes suyos) por cuestiones de herencia y para solventar deudas de juego.
Lo condenó el testimonio de una pequeña sobrina, que milagrosamente consiguió salvarse, pero la masacre sacudiría para siempre la tranquilidad de la vida azuleña. La casa de Banks está en Necochea 773. Los crímenes, sin embargo, se cometieron en los cascos de las estancias de la familia (La Buena Suerte y El Trébol), a poca distancia del centro de Azul. La pista de Banks sigue, luego de su juicio, hasta el penal de Ushuaia, donde fue uno de los presos más conocidos y se convirtió a un misticismo exacerbado.
Azul hubiera preferido sin duda no protagonizar semejante episodio: la ciudad privilegia el ritmo tranquilo, con siesta, parque, balneario y tardes de amigos.

Datos útiles

Cómo llegar

Azul está a 300 km de Buenos Aires. La empresa de omnibús La Estrella viaja todos los días.
  • Más sobre el arquitecto Salamone: Francisco Salamone, por René Longoni, Alfred Lo Balbo y Juan Carlos Molteni, Instituto de Cultura/ Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 2004.
  • Más datos sobre Mateo Banks: Crimen y status social, por Hugo Alberto Hohl, edición de autor, 1985/1998 (se vende en varios negocios de Azul).

Más información

Coordinación de Turismo: 02281-431796, turismoazul@argentina.com. www.azul.gov.ar .
Pierre Dumas

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