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 • HISTORICO

Federico Andahazi: "Los viajes ordenan las ideas"

Confesiones de un escritor con muchas millas de vuelo




¿Cómo te definís como viajero?
-Como un trabajador. Conocí el mundo presentando mis libros, hablando con periodistas, con lectores y editores. Y escribiendo durante el tiempo libre. Es la mejor forma de conocer un lugar. La mirada del turista está encandilada por la fascinación. Cuando trabajás con la gente del lugar conocés las luces y las sombras, el escenario y la trastienda, el modo en que piensa y vive la gente, y cómo un lugar llegó a ser lo que es.
¿Cómo fue la primera experiencia?
-Tremenda. Me tocó viajar al D.F. de México. Cuando bajé del avión pensé que estaba mareado, pero luego me enteré de que era un temblor. Del aeropuerto a la conferencia de prensa y de la conferencia de prensa a un almuerzo radial conducido por un chef. Entre el cansancio, el temblor y el picante de la comida me desmayé en medio del almuerzo. Me desperté en la guardia de una clínica con suero. Detrás de la enfermera estaban los periodistas. Di las notas en cama para no perder la agenda de prensa.
¿De qué forma los viajes contribuyen a tu escritura?
-Mi primera forma de viajar fue leyendo. Conocí el mundo a través de los libros. En todos los casos, cuando llegué físicamente a un lugar sobre el que había leído o incluso escrito tuve la impresión de visitarlo por segunda vez. Estuve en Brujas presentando El secreto de los flamencos. La recorrí de memoria, sabía dónde estaba cada punto de interés, cada callejuela, porque ya había reconstruido Brujas escribiendo sobre ella. Lo mismo me sucedió con Venecia y Florencia: las conocí antes de presentar El anatomista, cuyos escenarios son esos.
-¿Un buen libro para leer en la playa?
El viejo y el mar, de Hemingway.
¿Un pensamiento recurrente con los pies hundidos a orillas del mar?
-La mayor parte de mis novelas surgieron en esa situación. Tenemos una casa en la costa, en medio del bosque, en la que nos recluimos junto a mi mujer. Ella pinta y dibuja, y yo escribo. El mar, el horizonte lejano propician el surgimiento de ideas.
¿Algún prejuicio que hayas derribado viajando?
-La vida consiste en derribar prejuicios. Nos atamos a los prejuicios como si fueran un refugio y en realidad son las rejas de la cárcel más sórdida. El lugar en donde abrevan los prejuicios es el pago chico. Los viajes te muestran que el mundo es mucho más de lo que creíamos y que la mayor parte de las cosas que nos desvelan no tienen la menor relevancia fronteras afuera. Los viajes jerarquizan y ordenan las ideas.
¿Algún lugar al que te guste volver para dedicarte a escribir?
-París. París es consustancial a la literatura.
¿La mayor virtud de un viajero?
-El respeto.
¿Un día de vacaciones perfecto?
-Desayuno fuerte frente al mar o al río para tener energía. Perderse en una ciudad a pie, sin mapas ni, mucho menos, GPS. Los pies saben adónde llevarte. Caminar, mirar, conversar con la gente. Almuerzo frugal al paso. Tarde de museo. Y disponerse para la noche. La noche define los lugares. No ahorrar experiencias nuevas. Ir a dormir en compañía.
¿Un descubrimiento?
-Congreso literario en Lahti, Finlandia, cercano al círculo polar ártico. Noches blancas. Imposible saber si son las 10 de la mañana o de la noche. Discusiones literarias en las mesas de debate, en el almuerzo y en la cena. Los organizadores arrean a los escritores de aquí para allá. Continúa la discusión en un recinto saturado de vapor. Miro a mi alrededor y descubro que todos estamos desnudos, escritores y escritoras. Las noches blancas y el alcohol abundante nos habían hecho perder la noción del tiempo y el pudor, si es que alguna vez lo hemos tenido.
Si pudieras visitar a un escritor de todos los tiempos: ¿a quién irías a ver y qué le dirías?
-Volvería a encontrarme con García Márquez en París, donde tuve el inmenso privilegio de conocerlo. Fue tanta mi emoción que no pude articular palabra. Estábamos frente a frente, café mediante con el fondo de París desde una torre en Montparnasse. Tenía tantas preguntas para hacerle..., y no pude hablar. Sospecho que me volvería a suceder lo mismo.

PARA MÁS DATOS.

Por estos días acaba de estrenarse la versión teatral de Errante en la sombra, la novela musical de su autoría publicada en 2004. Funciones: jueves a sábado, a las 21, y domingo, a las 20. Sala 3, Cultural San Martín. En abril saldrá Los amantes bajo el Danubio, su novela "más personal y entrañable", según el propio autor.

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