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 • HISTORICO

Fiasco




El vecino llamó, miento, debería decir "se contactó". Mensaje de texto para arreglar hora y me tocó el timbre a las 10. Caminamos por Palermo y hablamos todo el camino hasta el lugar. La noche estaba linda para caminar así que fue buena idea. También fue buena idea pedirnos esa botella de vino que nos relajó y nos dejó relajados por el resto de la noche. Todo pintaba como una cita impecable, alguna que otra rozadita de manos semi casual durante la comida, miradas que iban y venían, todo bien.
La vuelta también fue a pie (por suerte había elegido unas plataformas de corcho bien cómodas) y ahí sí una agarrada de mano clara e intencional todo el camino de vuelta. Yo iba haciendo tics en mi cabeza. Llegamos al edificio (los dos sacamos las llaves al mismo tiempo) y me subió hasta casa. Con la llaves todavía en la mano me dio un beso que creo que yo prolongué más de lo necesario porque en algún momento sentí que el estaba frenando, me guiñó un ojo y se fue. ¡Se fue!
Reventé el llavero contra el piso mientras decía en voz alta (cuando escuché el ascensor que se iba, claro) ¿qué onda, eh, qué onda? Y me dispuse a ver a cuál de todas mis amigas podía llamar a esa hora. Nadie. Era tardísimo. Abrí el gmail para ver si había alguien conectado y ahí estaba, el vecino.
-¿Ya estás en la cama? ¿Charlamos?
Me desconecté en menos de 3 segundos, bien podría no haber visto la ventanita y me fui hecha un demonio a mi cuarto. A la mañana siguiente me apareció su chat en forma de mail. Gmail engañado me contaba lo que había sucedido "while you were offline" y contesté un simple "sorry, no te había visto".
Y me parece que no pienso verte más tampoco. Tu calentura virtual me aburre.

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