Henry von Wartenberg es especialista en fotografía outdoors, y cuenta lo qu hay que saber para llevarse los mejores recuerdos en la cámara. "El blanco puro de la nieve y el reflejo del sol pueden engañar al fotómetro de la cámara y generar fotos oscuras. Para prevenir esto conviene apuntar directamente a lo que se va a fotografiar con el centro del rectángulo del visor, donde está el spot que mide la luz.
También vale medir la luz en la propia mano; siempre es mejor que apuntar al blanco puro de la nieve. Si se usa la cámara en modo manual, a pleno sol, con película de 100 asas, la relación entre velocidad de obturación y la apertura de diafragma debe ser 250/11, y sus variantes, que dependen del tipo de foto", explica. Y agrega que "si se fotografía un esquiador en movimiento, conviene mantener alta la velocidad y bien abierto el diafragma. Por el contrario, en un paisaje todo debe estar en foco; para eso hay que cerrar el diafragma y bajar la velocidad. Para que la foto no salga movida, se puede usar un pequeño trípode; hay modelos muy livianos y baratos, que entran en un bolsillo y permiten también que nadie quede afuera en las fotos grupales".
Por último aconseja no llevar la cámara muy pegada al cuerpo, porque condensa humedad, y eso la empaña y afecta sus circuitos. Es mejor guardarla entre el cuerpo y la última capa de ropa. Por el contrario, las pilas o baterías deben estar abrigadas, ya que se descargan con el frío. El resto es inspiración.









