
No hay nada que el dinero no puedo arreglar. Inclusive un termotanque. El tema es conseguirlo, claro. Todo bien con la garantía, el nuevo mamotreto llegó a casa tempranito y ya tengo al instalador ahí mientras yo rompo el chanchito con cuidado. Es fundamental que todo esté arreglado para esta tarde porque sino me voy a ver obligada a hacer abandono del hogar y pedir refugio en otro lado.
Además, mi casa está helada (como la de todos supongo). Tacañeo con la calefacción para que no me asalten con la cuenta de gas y entonces cuando llego no me puedo sacar la ropa por un rato. En mi cuarto pongo el tiro balanceado a todo lo que da durante la noche y cuando me levanto y tengo que atravesar el living esquivo pinguinos que me escoltan hacia la cocina.
En cuanto a Monsieur Le Divorcé, aún no llamó. Supongo lo hará durante el día de hoy o a la noche. ¿Ya no se lleva más eso de llamar los miércoles para los viernes, no? ¿Se acuerdan?
Estoy abrazada a un baldecito de café con leche y si fuera más grande, no dudaría en sumergirme adentro. ¿Cómo los trata el día? ¡Díganme por favor qué se pusieron un día como hoy!
SEGUIR LEYENDO


Lanzamos Wellmess, el primer juego de cartas de OHLALÁ!: conocé cómo jugarlo
por Redacción OHLALÁ!

Gala del Met: los 15 looks más impactantes de la historia
por Romina Salusso

Kaizen: el método japonés que te ayuda a conseguir lo que te propongas
por Mariana Copland

Deco: una diseñadora nos cuenta cómo remodeló su casa de Manzanares
por Soledad Avaca Cuenca


