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 • HISTORICO

Huellas del Medievo en Salisbury

La catedral, con su esbelta aguja que figura entre las más altas de la arquitectura de su época, es escenario de celebraciones religiosas que acercan el testimonio eclesial a fieles y turistas.




SALISBURY, Inglaterra (The New York Times).- En los cuadros de Turner y Constable, la hemos visto elevarse por sobre los prados húmedos, junto al Avon. Nuestra imaginación sitúa allí la Melchester, de Thomas Hardy. Sabemos -o creemos saber- que el Close o solar de la catedral es Barchester, el escenario de las Novelas de Barsetshir, de Anthony Trollope. Esta joya del gótico inglés primitivo emerge, aislada, del Close -hoy una vasta explanada cubierta de césped- como una de las grandes catedrales europeas más homogéneas y más fácilmente logradas.
Su estructura actual se erigió en el intervalo de paz relativa entre el turbulento reinado de Juan Sin Tierra y la llegada de la peste negra a Inglaterra, a mediados del siglo XIV.
En el momento de su construcción (fines del siglo XIII), su torre con aguja (121,20 metros) era una de las más altas del mundo. Cabría suponer que esta obra maestra de la tecnología medieval -mucho más avanzada y audaz, para su época, que los más altos rascacielos de hoy- está bien cimentada. Sin embargo, todo el complejo se apoya sobre una base de cimentación de grava fluvial de sólo 1,20 metro de profundidad. El proyecto primitivo no incluía la aguja. Quizá nunca sabremos el nombre del constructor que la ideó y añadió unos 30 años después de haberse completado el resto del edificio, aunque William Golding narra una versión admisible de los hechos en The Spire ( La aguja ).
Los cuatro pilares compuestos sobre los que descansa la torre no habían sido pensados para soportar semejante peso. Por lo tanto, se construyó en piedra un sistema de contrafuertes oculto en el espesor de los muros. Aun así, los pilares de mármol Purbeck sufrieron una levísima inclinación que ha causado alarma más de una vez. En 1668, sir Christopher Wren midió la desviación de la aguja: 74,93 centímetros; desde entonces, no se registraron alteraciones. Al cabo de 700 años, la torre sigue firmemente plantada, si bien el complejo requiere reparaciones ocasionales. (Dentro de la aguja se conserva el andamiaje original y el aparejo de madera utilizado para izar los bloques de piedra.)

Todo empezó en Sarum

La catedral no nació aquí, sino en Old Sarum, una obra de tierra de la Edad de Hierro levantada en campo abierto, 3,2 kilómetros al norte de Salisbury.
Cuando los normandos arribaron a Inglaterra, en 1066, hacía mucho tiempo que había sido abandonada. Al poco tiempo, la eligieron para edificar uno de sus castillos reales, a cuyos pies pronto empezó a erigirse una catedral.
Al parecer, los señores del castillo y del clero nunca se llevaron bien y los soldados causaron problemas; además, el lugar era ventoso y falto de agua. Transcurrido un siglo, fue preciso trasladar la iglesia. El obispo Richard Poore -que, pese a su apellido, nada tenía de pobre- era un administrador sagaz y poseía buenas tierras valle abajo. Convenció al papa y al rey de que la catedral debía trasladarse allí y, en 1220, se colocó la piedra fundamental.
Cinco años después, William Longspee, conde de Salisbury y hermanastro ilegítimo de Juan, Elías de Dereham, un canónigo mayor de la catedral, y otros personajes ilustres obligaron a Juan a estampar su sello en la Carta Magna. Uno de los cuatro ejemplares conservados puede verse en la Sala Capitular (siglo XIII).
Los dignatarios no eran monjes, sino hombres de mundo, terratenientes ricos que, siglo tras siglo, fueron construyendo sus hermosas casas alrededor del Close. La catedral creó la ciudad.
Comerciantes en lanas y cuchilleros se establecieron en el damero de calles trazado en torno del Close; se llevaron bien con los canónigos. Durante la Reforma, Salisbury sufrió menos que las catedrales de origen monástico.
Todo siguió igual, o casi, en tiempos de Cromwell, salvo una escaramuza con sus tropas y el consiguiente saqueo del tesoro episcopal.
La secularización de los edificios aledaños fue paulatina y tranquila. Ahora hay tres escuelas, incluida la famosa del coro, y un museo local en la casa donde solía alojarse Jacobo I. Carlos II y Haendel -a un siglo de distancia- visitaron Malmesbury House. Entre los residentes actuales del Close figura el ex primer ministro sir Edward Heath.

Las dos catedrales

A fines de la Edad Media, Sarum fue abandonada por segunda vez. A mediados del siglo XIII, demolieron la Catedral Vieja y llevaron a Salisbury el hermoso revestimiento de oolita de Chilmark -la misma piedra de extracción local que emplearían en el nuevo templo- para aprovecharlo en los muros y puertas del Close.
Si usted se acerca a la catedral por la Puerta de Santa Ana, al Este, o la Puerta del Norte, al final de la diminuta High Street, avanzará entre sillares consagrados a Dios en otro lugar, hace casi un milenio.
Y si va hasta Sarum y se para sobre la escombrera del terraplén -único resto del castillo de Guillermo el Conquistador- verá a sus pies el espectro de la Catedral Vieja: sus cimientos, excavados en los últimos cien años, aflorando en un prado donde pastan las ovejas.
Allí descansaron varios obispos de Sarum. Las efigies funerarias de tres de ellos están ahora en la catedral de Salisbury, junto a la de William Longspee y otras estatuas yacentes.
Son cenotafios, pues los restos se perdieron en los traslados.
A fines del siglo XVIII se hicieron grandes reformas dentro de la catedral, dirigidas por el arquitecto James Wyatt: una nueva puerta cancel separó la nave del coro, se quitaron algunos vitrales medievales y se demolieron dos capillas.
Hoy se discute si fue un acto de vandalismo o embellecimiento. A menos de un siglo, otro arquitecto, sir Gilbert Scott (un nombre asociado con la restauración intrusiva) cambió otra vez la puerta cancel. Su posterior retiro permite ver todo el interior del templo.

Presencias de ayer y hoy

Los guerreros medievales que yacen con sus lorigas de piedra y su perro a los pies reconocerían fácilmente el templo. Lo mismo harían los mercaderes ricos que los siguieron dos siglos después. Bajo un gran dosel, sir Thomas Gorges y su esposa, dama de honor de Isabel I, reposan acompañados de un caballito liliputiense.
En el lado sur, sir Richard Mompesson y su mujer conservan el alegre colorido de su ropaje; parecen muy satisfechos, pero la placa en que deberían constar sus virtudes quedó en blanco.
En cambio, muy cerca de allí, se prodigan elogios a una benefactora jacobita.
Hacia el Norte, Richard Colt-Hoare escribe su Historia de Wiltshire , para la que encargó varios cuadros a Turner. En el mismo lado de la nave, penden los estandartes de los regimientos de Wiltshire.
La Gran Guerra dejó un triste recuerdo sobre el muro sur de los claustros, en tanto que la Segunda Guerra Mundial y la muerte del artista Rex Whistler en Normandía inspiraron uno de los recordatorios más hermosos que haya visto en iglesia alguna: un prisma de cristal, con la imagen burilada de la catedral entre árboles y bandadas de pájaros, rota lentamente en la Capilla Matinal. Su autor, Laurence Whistler, hermano de Rex, también diseñó dos círculos de cristal con paisajes visionarios de Dorset y versos de Eliot.
En la capilla de la Trinidad, detrás del altar mayor, hay un vitral rojo y azul de Gabriel Loire (1980) dedicado a los perseguidos religiosos o políticos de todo el mundo. De ahí su nombre: Los prisioneros de la conciencia . Obsérvenlo detenidamente y verán aparecer sus rostros.
Si visitan el templo de día, verán que en su interior la luz riela igual que en las charcas de los prados cercanos.También brilla de noche, cuando la catedral parece flotar sobre la explanada oscura cual nave etérea, inundada de luz.
Y si van a la hora de vísperas, casi siempre a eso de las 17.30, oirán una música bellísima. Yo escuché a los niños del coro, luciendo golas enormes, cantar el oficio tradicional y mantener a raya, con sus voces, los peligros y riesgos de esta noche... y los de todas las noches de los últimos siete siglos.
Gillian Tindall
(Traducción de Zoraida J. Valcárcel)
La autora es escritora; su libro más reciente es Célestine: voices from a French Village (Celestina: voces desde un pueblito francés).

Orientaciones

Cómo llegar

  • Salisbury no tiene aeropuerto, está a una hora veinte minutos de Londres, en tren. El pasaje cuesta cerca de 37 dólares. El vuelo de Buenos Aires a Londres, ida y vuelta, con impuestos y tasas incluidos, cuesta aproximadamente 838 dólares.
Alojamiento y comidas

  • Salisbury, excluidos sus suburbios, es una ciudad diminuta, ideal para recorrer a pie. Abundan los edificios antiguos, entre ellos varias posadas y hosterías cuya fundación se remonta a los primeros tiempos de la catedral. Los precios son para habitación doble.

  • Red Lion (4 Milford St., 323334): muy agradable y céntrico; tiene 54 habitaciones; el precio, 165 dólares, incluye laudo e IVA, pero no el desayuno.

Consejos

Más hoteles

  • Old Mill Hotel (Town Path, West Harnham; 327517): a unos 800 metros del linde urbano, con vistas de los prados y la catedral. El molino del siglo XIII, del que tomó su nombre, es hoy su restaurante; unos patos nadan en su piscina. Los 10 cuartos para huéspedes ocupan un depósito del siglo XIX. Precio: 133 dólares, incluidos desayuno, laudo e IVA.
  • White Hart (1 St. John St., 327476): 68 habitaciones; 180 dólares, sin desayuno, pero con laudo e IVA incluidos.
  • Cross Keys (1 Cross Keys Chequer, Queen St.; 320933): es un café y restaurante en un edificio medieval, donde los martes y sábados funciona un mercado. Sirven comidas los domingos, de 10 a 16, y el resto de la semana, de 9 a 17; hay bebidas alcohólicas. Bocadillos y té: domingos, de 10 a 17.30, y demás días, de 8.30 a 17.30. Bife de cuadril a la parrilla, 12,30 dólares; té con bollitos, 3.

Para agendar

  • Catedral: el horario de visitas es de 8 a 18; sugerimos hacer una donación al entrar. Celebran oficios religiosos los domingos, a las 8, 10, 11.30 y 15; de lunes a sábados, a las 7.30 y 17.30; los jueves hay otro, a las 11. La Sala Capitular abre en estos horarios: de marzo a octubre, días hábiles, de 9.30 a 16.45; domingos, de 13 a 16.45; noviembre, enero y febrero, de 11 a 15 y de 13 a 15; del 1º al 26 de diciembre, permanece cerrada. Entrada: 0,50 dólar.
La torre sólo puede explorarse con visitas guiadas; cuestan unos 3,55 dólares. Horarios: marzo-octubre, de lunes a sábados, a las 11 y 14, con visitas adicionales a mediados del verano; noviembre, diciembre (26-31), enero y febrero, a las 14 solamente.
  • Old Sarum: abre al público de 10 a 16, en invierno, y de 10 a 18 el resto del año. Entrada: 3,40 dólares. Informes: 335398. Recuerden los prefijos: 44-01722.
  • Museo King´s House: abre de lunes a sábados, de 10 a 17; en julio y agosto, también los domingos, de 14 a 17. Entrada: 5,40 dólares. Dirección: 65 The Close, 332151.
Varias casas del Close están abiertas al público, entre ellas Mompesson (335659) y Malmesbury (327027). La primera puede visitarse desde abril hasta noviembre, de sábados a miércoles, entre las 12 y las 17.30. La segunda sólo acepta visitas concertadas de antemano.

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