
Ayer a la tarde me pasó algo bizarro. Vino una chiquita al consultorio, primera vez. Estaba con su mamá. Apenas se sentó, empezó a reirse. Se tentó, y no podía parar.
Se rió, se rió y se rió hasta que le dije a su mamá si quería llevarla un rato afuera, a ver si se distraía. Se la llevó. Atendí a otro paciente y después volvió ella.
Lo mismo. No pudo parar.
Esto ocurrió 2 veces más hasta que la madre decidió que se iban. Me dio mucha pena y me acordé de una vez, en el colegio, yo era escolta de la bandera en un acto multitudinario con familias y todo. En medio del himno nacional, me tenté. Me tenté y no podía parar de sacudirme. Me aguantaba la risa y era peor.
Lo mismo me pasó cuando me casé con Nicolás, en el civil. Mientras la jueza hablaba yo sólo trataba de controlar las carcajadas.
¿Les pasó alguna vez? ¿Qué es lo que nos da tanta risa en los momentos más inadecuados?
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