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 • HISTORICO

Kali




Recién llegada a casa

Recién llegada a casa


El año pasado, cuando aún tenía el pelo largo

El año pasado, cuando aún tenía el pelo largo


¡Buen día!, ¿cómo están? Agradezco el debate de ayer, me sirvió para pensar algunas puntas, que las desarrollaré en futuros posts, así no agotamos este tema, que entiendo es súper profundo y enriquecedor.
Hoy no sé por qué -quizás porque amanecí barriendo bolas de pelos- quería contarles de Kali, mi gata siamesa. Ustedes dirán, ¿qué tiene que ver un gato con un blog de bienestar? Mucho. Quienes tenemos mascotas sabemos que los animales simplemente te hacen feliz.
Siempre tuve gatos callejeros, pero cuando me mudé con G. quisimos tener un siamés, que tienen fama de ser estilo gato-perro y son particularmente pegotes con el dueño. La fui a comprar en secreto, porque él se había arrepentido en las últimas semanas, así que decidí "sorprenderlo". Desde que me subí al taxi ya me di cuenta de que la gatita estaba loca, no dejó tapizado del auto sin "escalar". Era mínima y escurridiza.
G. me quiso matar, pero la gata ya se paseaba por nuestro nidito de amor en Parque Patricios, como pancha por su casa. Al rato, ya dormían juntos la siesta. Y G. no sabía cómo había hecho para estar tanto tiempo sin ella.
Le pusimos Kali (nombre de una diosa guerrera del hinduismo). Me arrepentí, porque realmente los primeros años estaba al pie de batalla (era imparable). Entonces, pensaba: "¿por qué no le puse Shanti (que significa Paz)?" Dicen que los nombres de alguna manera invocan la energía de su significado.
Hoy ya es una señora gata y vive conmigo en mi depto nuevo. Nos acostumbramos a dormir cucharita, le hablo cual loca del Jardín Botánico y descubro que tiene algunas mañas, como tomar agua de la canilla, salir a pasear por el pasillo común del edificio, tumbar las lámparas, embarrarse las patitas y dejar huellas por toda la casa, ¡meterse en la heladera!, entre otras.
Lo bueno es que con los años se volvió más mimosa y se banca que la apretuje un poco. Entonces, me gusta pasar tiempo con ella, acariciarla (ahora debería comprar esos cepillos saca pelos), dejarla dormir en mi pecho, que nos miremos un rato y en silencio sentir un amor profundo entre nosotras, un amor secreto.
¿Por qué será que los animales nos sacan nuestro costado más juguetón y amoroso?
¿Vos tenés o tuviste mascota?, ¿cómo se llama/ba?, ¿cuál era su gracia?
¡Lindo fin de semana!
Sole

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