

No es la primera vez que voy a Tierra del Fuego. Volví para vivirla de otro modo. Estar en el Canal de Beagle volando en un Piper con bastantes turbulencias son momentos mágicos.
Acariciamos el monte Olivia y el cerro Cinco Hermanos. Estuvimos en el canal, Isla Navarino, Puerto Williams, en la de los Pingüinos, en las colonias de cormoranes, y en el glaciar Le Martial.
Navegamos en un viejo barco llamado Barracuda. Y sentimos el mar más cerca cuando volvíamos en medio de una tormenta de viento y lluvia y nos quedamos en cubierta hasta empaparnos. Recorrimos caminando el parque nacional, bahía Lapataia, hasta el fin del continente o el principio de los hielos antárticos, y en auto, la geografía de Tierra del Fuego, cambiante e impredecible, con bosques de lengas y ñires y desiertos absolutos.
Hay lagos inmensos, pequeños pueblitos y cielos que cambian de coloración a cada momento, llenando de matices el paisaje austral.
¿Descubrimientos para compartir? ¿Un viaje memorable? Esperamos su foto (en 300 dpi) y relato (alrededor de 2000 caracteres con espacios).
Envíe sus relatos, fotos, consultas, sugerencias y compañeros de ruta a la Redacción de Turismo del diario LA NACION, por carta a Bouchard 557, 5º Piso (1106), Capital Federal, o vpia e-mail a: turismo@lanacion.com.ar
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