Newsletter
Newsletter

La lección del maestro francés

Recuerdos de un torneo en Portillo, Chile, y del sorprendente triple campeón mundial Emile Allais


Créditos: Ohlalá



En 1946, viajé por primera vez como integrante del equipo nacional de esquí argentino. Con apenas 21 años, me fui a participar en un importante torneo en Portillo, Chile.
Salí de Bariloche por el cruce de los lagos, Puerto Blest, Laguna Frías, e hice noche en Peuya. El equipo estaba compuesto por el entrenador Hans Nobel; su capitán, Pedro Pechar, y los corredores Carlos Granero, Miguel Anfuso, Julio Cernuda y yo.
Al día siguiente partimos por la mañana de Peuya, y a la tarde ya estábamos llegando a Puerto Varas. Seguimos en ómnibus a Osorno, donde por la noche fuimos agasajados por el Club Andino de Esquí de esa ciudad.
Y así anduvimos de aquí para allá. Al día siguiente, otra vez retomamos nuestro viaje. Esta vez en tren rumbo a Santiago de Chile, donde nos esperaba toda otra comitiva de la Federación Nacional de Esquí de este país.
A cada lugar donde llegábamos, nos esperaba un nuevo agasajo. Así, luego del almuerzo, fuimos invitados por las autoridades chilenas a recorrer la ciudad de Santiago en auto y también salimos de noche.
Finalmente, poco después de partir, arribamos a la ciudad de Portillo, donde se realizaría el Torneo Panamericano de Esquí que nos convocaba, y nos alojamos en el único hotel que había.
Lo primero fue salir a hacer el reconocimiento de pista con nuestro entrenador y comprobamos que la de descenso era muy difícil, sobre todo porque terminaba con una curva al filo de un precipicio.
Ese año se presentaba en Portillo el triple campeón mundial de esquí Emile Allais, un francés realmente extraordinario de aquellos años. Emil era un hombre de 1,70 m, robusto y muy agradable. Hasta tenía un equipo de esquí propio, que había creado con su nombre. Sin embargo, era muy accesible y sociable, y se encontraba para conversar con nosotros, tomar una copa junto con nuestro entrenador, que era austríaco.
Para sorpresa de todos, el día de la competencia de descenso, Emil utilizó un solo esquí. ¡Era extraordinario! Lo que más nos sorprendía era que, en lugar de usar herrajes, él había incorporado a sus esquíes una correa de cuero de casi un metro, con la que envolvía todo el pie en la tabla. O sea, si se caía, no había forma de que el esquí se saliera, y no se le levantaba el taco de la tabla.
Luego de aquel torneo, trajimos su técnica a Bariloche. Una técnica totalmente nueva, que llevaba su impronta personal y que con el tiempo se continuó perfeccionando. Con los años la influencia de otros esquiadores, franceses, austríacos, suizos, canadienses, españoles y de otras latitudes, se formó la técnica argentina, que hoy en el mundo es muy reconocida, aunque cada día se tienda a trabajar más con una técnica universal.
Para todos los que participamos fue una gran experiencia recorrer pistas tan difíciles y sobrevivir para contarlo. Y cuando regresamos, el cerro Catedral nos parecía una jauja. Pero empezamos a esquiar como locos, porque después de lo vivido se notaba mucho la diferencia de nivel.
Por supuesto continué con el equipo argentino hasta 1948, cuando fui lamentablemente excluido para ir a los Juegos Olímpicos en Saint Moritz, Suiza.Catedral.
El autor es esquiador y ex integrante del equipo nacional de esquí. Hoy tiene 84 años, y sigue con las tablas en sus pies. Por más de 20 años (1946-1970), integró la patrulla de rescate del cerro

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

¿Cuáles son los mejores lugares para probar este clásico postre italiano?

¿Cuáles son los mejores lugares para probar este clásico postre italiano?


por Redacción OHLALÁ!

Tapa de mayo de revista OHLALÁ! con Violeta Urtizberea

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP