
Una vauquita de dulce de leche, bolsita de M&M´s compartida con Pedro, un cuarto de mascarpone y dulce de leche granizado (yo solita), café con leche con dos medialunas entre lo que va de ayer y hoy. Y sólo paré porque me puse a escribir ¿Conclusión? Me está por venir y el traste se me está agrandando a pasos agigantados en este preciso instante. Lo puedo percibir. Casi siento como se estira. Lo escucho.
¿Por qué hay meses que son así, meses en los que nada me consuela más que los carbohidratos? Mi jefe me rebotó un trabajo por segunda vez y me encerré al baño a llorar. Tengo ganas de gritarle, de pegar un portazo y hacer un escándolo y escaparme pero opto por el llanto silencioso del baño de mujeres de la agencia. ¿Desde cuándo estas reacciones en mí? Lo único bueno es que en dos días se me pasa, me olvido de todo y ando por la vida como si nada.
De todo menos del tamaño de mi culo, claro.
¿Con frío, gente?
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