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 • HISTORICO

Lanzarote, volcánica e irresistible

Esta isla canaria muestra su belleza y rastros de que donde hubo fuego cenizas quedan




LANZAROTE, islas Canarias.- Todo se volvió gris, las cenizas volaban con el viento, la lava iba cubriendo todos los pueblos, el verde quedaba sepultado por un negro intenso. Reinó el terror y la confusión. La tierra estaba convulsionada y de sus entrañas se desprendían lenguas de fuego. Durante seis años descargó su ira, sin piedad, sobre los pobladores de Lanzarote, la isla más oriental de este archipiélago español. Hoy, a más de 200 años de esas erupciones, el Parque Nacional Timanfaya, en el extremo oeste, muestra las huellas de la actividad volcánica y convierte a esta isla en única en el mundo.
En el islote de Hilario, punto central del parque, el carácter de los volcanes queda al descubierto con los curiosos juegos que se realizan ante los turistas, al mostrar el poder de la energía geotérmica. Un dato significativo: aquí, a sólo 10 metros de profundidad, la temperatura llega hasta los 400ºC, y a los 60ºC en la superficie.
La primera prueba consiste en arrojar ramas de aulaga, planta muy común en este lugar, a un pozo en el terreno, para que comiencen a arder inmediatamente. Luego, piedras volcánicas de pequeño porte son depositadas en las manos de los turistas, que se ven obligados a efectuar un bailoteo, al pasarlas de una a la otra, debido a la alta temperatura que irradian, y para evitar que caigan al suelo.
Por último, un hombre echa un balde con agua al interior de unos tubos enterrados y segundos más tarde nubes de vapor son expulsadas de las entrañas de las tierra, al tiempo que se escucha un gran estruendo.
La sorpresa invade a todos los presentes, algunos retroceden sorprendidos y, no falta el que, asustado, trate de escapar y caiga al suelo. De todos modos, siempre son tomadas las prevenciones necesarias y los turistas no corren ningún peligro.
Eso no es todo. Minutos más tarde, la visita continúa en el El Diablo, el restaurante del parque, que para no desentonar con el paisaje de aspecto lunático, tiene una forma semejante a una nave espacial y fue diseñado por el artista y ecologista español César Manrique.
En un salón contiguo a la entrada de este afamado restaurante, siempre muy concurrido por sus exquisitos platos, existe un horno que funciona con el calor que emana de la tierra y otorga a la comida un sabor original. En una boca de más de un metro de diámetro, cubierta por una parrilla, reposan gran cantidad de sardinas, chorizos, pollos y brochettes. Cualquier bocado que se pruebe es suave, tierno, se desmenuza fácilmente en la boca y se convierte en una verdadera fiesta para el paladar.
Pero lo mejor llega en el momento del postre. Un par de mozos se acerca a la mesa con una réplica en miniatura de uno de los volcanes del parque, en el que incluso el fuego emana del cráter. Sólo con mirarlo se hace agua la boca. Por afuera, caramelo de un grosor considerable; en el interior, torta con crema de diferentes sabores. Tarta volcánica lo denominan y, por sus grandes proporciones, es ideal para ser compartida por grupos numerosos. No hay quien deje de sorprenderse frente a esta singular obra de la repostería de la isla.
Sin embargo, el plato fuerte llegará al subir a la guagua , como denominan al ómnibus los españoles, y recorrer un camino que llena de orgullo a los pobladores de la isla.

Montañas de fuego

El paseo por la Ruta de los Volcanes es un pasaporte directo a la Luna, sin necesidad de subir a una nave espacial o de volar con la imaginación por el más allá.
Mientras avanza el ómnibus, la sorpresa va en aumento. Distintas tonalidades de gris, ocre y anaranjado se entremezclan con el azul del cielo; un profundo silencio domina el paisaje; ningún ser vivo aparece a simple vista.
Lo que se divisa a ambos lados de la carretera (sólo puede recorrerse en los ómnibus de las agencias de viajes o del Patronato de Turismo) es lo suficientemente atractivo como para cautivar todos los sentidos. La ventanilla no da abasto para verlo todo. Al observador se le eriza la piel al ver los profundos cráteres o la lava solidificada, que por momentos alcanza superficies y alturas sorprendentes, además de formas tenebrosas.
Se trata de un paseo corto; son alrededor de 14 kilómetros y dura alrededor de media hora, pero suficiente para escribirlo para siempre en la memoria.
El monumental conjunto de cráteres, lava y cenizas queda atrás. "Es un paisaje único en el mundo", afirma el lanzaroteño que nos acompaña en el viaje. Y nadie puede decir lo contrario. Timanfaya es volcánica, irresistible y un lugar donde el hombre puede experimentar de la manera más honda su pequeñez frente a la naturaleza.

Un remate justo

Si de actividad volcánica se trata, Lanzarote no escatima esfuerzos. Muy cerca del parque, sobre la costa, una visita a El Golfo resulta ineludible. Se trata de una laguna de color esmeralda intenso, que descansa sobre un cráter, rodeada en parte por las rocas y en parte por el mar, que amenazante se acerca. El contraste se completa con las tonalidades marrones de las piedras y el negro de la arena volcánica.
Unos pocos kilómetros más al Sur, Los Hervideros sorprenden con los acantilados erosionados por el mar. Desviándose de la costa, hacia Uga, el paseo puede completarse con una visita a La Geria, una zona de 3000 hectáreas de viñas, en la que se observa la difícil tarea de los campesinos, que protegen los cultivos con muros semicirculares de piedras apiladas prolijamente, una sobre otra, con tal maestría que no requieren adhesivo de ningún tipo y los muros permanecen firmes, resistiendo a los vientos y cualquier otra inclemencia.
Los viñedos, las palmeras, las montañas de fondo, la tarea de los campesinos, brindan una fiel idea de las características de Lanzarote.
María Fernanda Guerra

Una marca indeleble

Lanzarote fue declarada reserva de la biosfera. Uno de los más importantes artífices fue el artista César Manrique, que buscaba integrar las construcciones al paisaje y respetar el patrimonio natural y cultural de la isla. Y así lo logró en los principales centros de arte, cultura y turismo de la isla.
  • Los Jameos del Agua: el jameo es la parte de un túnel volcánico en la que se derrunmbó el techo. Dos jameos, unidos por un canal, se convirtieron en la primera obra de Manrique: restaurante, auditorio, piscina y un lago natural con una especie de cangrejos (albinos y ciegos), única en el mundo. Todos los días, de 9.30 a 18.45, y martes, viernes y sábados, de 19 a 3; la entrada diurna cuesta 6,70 dólares y 7,40, la nocturna.
  • Mirador del Río: es una estructura circular desde la que puede observarse la isla de La Graciosa. El edificio está recubierto por lava volcánica y el visitante no se imagina lo que le espera al cruzar la puerta: acceso en forma de laberinto, esculturas de hierro, bar con amplios ventanales, terraza. Se puede visitar de 10 a 17.45; precio, 4 dólares.
  • Jardín de Cactus: alrededor de 10 mil ejemplares de cactus diferentes están reunidos en este lugar, diseñado en forma de anfiteatro y coronado por un molino de gofio, cereal típico de Canarias. De 10 a 17.45; por 3,33 dóla res.
  • Castillo de San José (Museo Internacional de Arte Contemporáneo): a orillas del mar, es fiel exponente de las corrientes artísticas de este siglo. El horario del museo es de 11 a 21; entrada gratuita.
  • Casa Museo del Campesino: es una construcción típicamente lanzaroteña, en color blanco y con puertas y ventanas verdes, cuya colección de elementos permite al visitante reconstruir la forma de vida de los campesinos. El acceso es gratuito, de 10 a 18.

Datos utiles

Cómo llegar

  • El pasaje aéreo desde Buenos Aires hasta Lanzarote, con conexión en Las Palmas de Gran Canaria, cuesta 1031 dólares, ida y vuelta, con impuestos incluidos, por Iberia. La frecuencia es de una vez por semana (sale los jueves, desde Buenos Aires, y regresa los miércoles), llega 14.10 a Las Palmas y, desde allí, hay vuelos a Lanzarote desde las 15.5.

Alojamiento

  • La habitación base doble en el hotel Beatriz Costa Teguise, de 4 estrellas, cuesta alrededor de 34 dólares; c/Atalaya, 3. El mismo precio tiene el Beatriz Playa, en Puerto del Carmen.

Cuánto cuesta comer

  • En el Diablo, en el Parque Nacional Timanfaya, medio pollo cuesta alrededor de 8 dólares; brochettes de cerdo, 8,5; chorizos, 7. Y para el postre, el souflé volcánico (torta con merengue, helado y fruta), por 4 dólares.

Parque de Timanfaya

  • La entrada cuesta 7 dólares, y el horario es de 9 a 17.45.

Más información

  • Oficina de Turismo de España en Buenos Aires: Florida 744, piso 1º (4322-7264).
  • Patronato de Turismo, Blas Cabrera Felipe, s/Nº, Arrecife, Lanzarote (34-928-802475).

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