El ojo de Londres. "Tiene 135 metros de altura y en cada una de sus cabinas de cristal caben 25 personas. Había colas larguísimas en las boleterías y el reloj estaba poniendo tope a nuestras ilusiones. Pero prolijamente nos entregaron los tickets y nos dispusimos a esperar. La organización era simple y ágil: chicos y chicas con marcadores nos iban separando en grupos y, sin mucho sufrimiento y ningún apretón, llegamos a la cápsula que nos correspondía. La vista es impactante, tanto del campo como de la ciudad", detalla Lilia Elba Zorita .