

Tan típicos de Londres como los ómnibus de dos pisos, las casas de ladrillo y los autos con volante a la derecha son los punks de crestas coloradas y cuero con tachas, los chicos rudos del No future , un vestigio de los años 70 que se niega a desaparecer. Les saqué un par de fotos en Picadilly Circus y en Charing Cross, pero no era suficiente: quería una foto con ellos, un testimonio que probara que estuve allí, que yo era un chico rudo también.
Pero me costó decidirme. Llegando a la terminal de ómnibus de Victoria Square los vi. Tirados en una plazoleta, comiendo papas fritas y tomando vino de una botella de Pepsi a las 11 de la mañana. Junté coraje y les hablé. ¿Puedo sacarme una foto con ustedes?, dije . Pensé que iban a mandarme al diablo, como poco, pero aceptaron encantados. Se arreglaron la ropa y las crenchas; uno de ellos me sacó la cámara y buscó un voluntario que apretara el disparador.
No fue nada fácil. Todos salían como tejo apenas lo veían acercarse. Ni lo dejaban hablar. El no se daba por vencido. En la mesa callejera de un pub encontró lo que buscaba: un hombre bajito y manco con aspecto de indio, a punto de tomar su tacita de té. El tipo tragó saliva cuando vio a los punks acercarse y rodearlo. Con el alma en un hilo extendió el único brazo y agarró mi vieja Kodak con la punta de los dedos. Clic. Otra más, dijo el punk, que se vea la parte de atrás... Hablaban en cockney, el lunfardo del lado Este, la zona más humilde de Londres. Me costó descifrar lo que decían, con mi escaso inglés de academia barrial. Winston y Billy Boy, 35 y 20 años, respectivamente. Me provocaron una inmensa ternura con su acento de Minguito británico y esa pinta agresiva que era sólo un deseo de llamar la atención.
Nos dimos la mano al despedirnos. Fueron tan simpáticos y amables como todos los ingleses que encontré en aquel viaje. ¿Volveré alguna vez? Quién sabe. Tal vez vea de nuevo a Winston y Billy Boy, algo más veteranos, sobre el césped de Victoria Square.
¿Descubrimientos para compartir? ¿Un viaje memorable? Esperamos su foto (en 300 dpi) y relato (alrededor de 2000 caracteres con espacios).
Envíe sus compañeros de ruta a la Redacción de Turismo del diario LA NACION, por carta a Bouchard 557, 5º piso (1106), Capital Federal, o vía e-mail a: turismo@lanacion.com.ar
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