
Créditos: Ohlalá
Luego de sobrevolar una ciudad en helicóptero, si se tiene esa suerte, las opciones para seguir el día son muchas. Pero casi seguro, a nadie se le ocurriría, ni podría, dibujar una acertada vista aérea apelando sólo a su recuerdo. Excepto a Stephen Wiltshire.
Este inglés de origen antillano posee una habilidad excepcional para recordar edificios o panorámicas enteras, y dibujarlos en enormes lienzos minutos después de observarlos desde el aire. Especie de versión británica de Ireneo Funes, su capacidad ya fue desafiada por las grandes urbes del mundo.
Nacido en 1974, a los 3 años le diagnosticaron autismo. Por su talento, muchos encuadran su caso dentro del síndrome del sabio, el mismo que padecía el protagonista de la película Rain Man .
"Londres es muy fácil de dibujar, Tokio no", contesta a LA NACION a través de Internet. A pesar de su trastorno, él se las ingenia para comunicarse con frases cortas. "Comencé a dibujar a los 3 años. Simplemente me concentro en lo que veo, y eso queda en mi mente", afirma.
Desde muy chico, sus maestras lo incentivaron a dibujar. Y él fue descubriendo su fascinación por las ciudades viendo fotos de zonas destruidas por terremotos. A partir de allí, empezó a delinear paisajes desolados imaginados por él mismo.
Su primera y favorita musa fue Nueva York, aunque no le fue para nada fiel. París, Edimburgo, Venecia, Moscú, Tokio sólo este año retrató Madrid, Dubai y Jerusalén. En esta última, una copia de su panorama, que había sido colgada en la puerta de Jaffa, fue robada, según informa su página oficial en Internet, www.stephenwiltshire.com .
En general, Wiltshire es invitado por municipios o empresas. No sólo dibuja vistas aéreas, tal como puede verse en su sitio, donde se muestran, además, videos del artista en plena producción y se venden libros publicados con sus trabajos.
"Vi fotos y videos de Buenos Aires, me parece hermosa", afirma. Pero por ahora la Reina del Plata parece no figurar en su agenda, manejada con celo por su hermana y su cuñado. Según cuenta, también le gusta delinear edificios proyectados, que todavía no fueron construidos.
La música es otra de las pasiones de este singular artista que tiene su galería permanente en Londres, desde 2006. Ese mismo año recibió un reconocimiento de la reina Isabel II.
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