
Los viajeros se animan a los campos minados
1 de marzo de 2015
Créditos: Ohlalá
La búsqueda de nuevas experiencias en los viajes sigue sumando propuestas alocadas.
Ya hemos hablado en esta página de tours para ir al ojo de un huracán, para exponerse a niveles de radiactividad en Chernobyl, para ser prisionero en una cárcel croata y sentir los castigos del antiguo régimen de Tito en carne propia, y hasta para participar de un circuito morboso por Hollywood que lleva por los sitios donde murieron de manera trágica estrellas del espectáculo mundial.
Ahora gana turistas, que ya los cuentan de a cientos, una visita para explotar antiguas bombas enterradas durante la sangrienta Guerra de Vietnam, hace 40 años.
Parece que todavía quedan miles y miles de bombas que no estallaron durante el conflicto con Estados Unidos y que representan un peligro latente para habitantes y visitantes. De hecho ya causaron más de 40.000 muertos y 60.000 heridos desde que terminó el enfrentamiento. Están enterradas, no se ven, pero matan en cuanto se las toca.
Según estadísticas del gobierno de Hanoi, relevadas por la agencia EFE, unas 6,6 millones de hectáreas del suelo vietnamita están plantadas con explosivos. Se calcula que todavía quedan 400.000 piezas sin detonar.
Así que con un poco de creatividad, la ONG Projet Renew, que da ayuda humanitaria y se encarga de limpiar los campos vietnamitas, ofrece excursiones para asistir al momento de la explosión, eso sí, todo muy controlado por expertos.
Los lugares con más bombas olvidadas son los alrededores de Dong Ha, en la provincia central de Quang Tri, la más castigada por la guerra.
El tour sigue estos pasos: los participantes se acercan al lugar donde están las bombas, en medio de un paraje desolado. Los especialistas colocan los explosivos en el agujero junto a las bombas, los conectan a un cable y lo detonan a prudenciales 300 metros, para evitar accidentes.
Uno de los integrantes del tour, tiene su día de suerte: será el encargado de apretar el botón que activa la explosión y jugar, sin realidad virtual mediante, a la guerra, aunque por una buena causa.
Y ahí sí, el clímax del tour, el estruendo y una gran nube de humo que lo cubre todo. Sin contratiempos, los turistas deberían estar sanos y salvos.
En este caso, la iniciativa tiene un fin solidario y hasta justifica los riesgos.
Como suvenir, los participantes se pueden llevar un trozo de la bomba detonada.
Esta ONG también planea organizar visitas de turistas a casas de algunas víctimas de las explosiones para concientizar sobre el problema de los campos minados.
ENTRETENIMIENTO DE A BORDO
Boicot al selfie-stick. Hace unas semanas se prohibió el uso de este accesorio para celulares, muy de moda, en museos de Nueva York. Ahora tampoco se pueden usar en los museos de Amsterdam.
Metro nocturno. A partir de septiembre próximo, coincidiendo con el inicio de la Copa del Mundo de Rugby, algunas líneas del metro de Londres darán servicio ininterrumpido las 24 horas de viernes y sábados con el llamado Night Tube.
Código de vestimenta. Luego de que varios pasajeros se quejaran de la apariencia de otros viajeros, la aerolínea australiana Qantas anunció que a partir del 1° de abril aplicará un dress code más estricto (nada de ojotas ni shorts) en sus lounges locales.
SEGUIR LEYENDO


Lanzamos Wellmess, el primer juego de cartas de OHLALÁ!: conocé cómo jugarlo
por Redacción OHLALÁ!

Gala del Met: los 15 looks más impactantes de la historia
por Romina Salusso

Kaizen: el método japonés que te ayuda a conseguir lo que te propongas
por Mariana Copland

Deco: una diseñadora nos cuenta cómo remodeló su casa de Manzanares
por Soledad Avaca Cuenca


