
Créditos: Ohlalá
—¿Qué lugar ocupan los viajes en tu vida?
—Los viajes para mi están asociados al trabajo, pero de todas formas me encanta viajar, conocer otras culturas, por eso ocupan un lugar primordial.
—Y de todos los lugares que visitaste, ¿cuáles son los tres que más te sorprendieron?
—El Cairo me sorprendió por su historia milenaria; Londres me dio la sensación constante de que algo sucede, como que la Tierra vibra llena de cultura y creatividad. De Hong Kong me sorprendió lo organizados que son a pesar de la cantidad de gente. También su arquitectura, mezcla de lo ancestral antiguo y lo supermoderno.
—¿Un lugar adonde nunca volverías?
Ninguno.
—¿Aquello que nunca dejás de llevar en un viaje?
—Mis llaves de casa, que son 2, junto con los 8 llaveros de River. Simbólicamente es lo que me permite volver al hogar.
—¿Avión, barco o tren?
—Avión. Porque me gusta llegar rápido.
—¿Cuál es el mayor pecado del turista argentino?
—La soberbia.
—¿Viajaste como mochilero alguna vez?
—No.
—¿El viaje más lejano?
—A Tailandia, en 2006. Viajé por trabajo a un festival.
—¿Y el más duradero?
—De Osaka a Córdoba. Duro 34 horas. Fui solo, llegué y bailé ese mismo día.
—¿Qué es lo que menos extrañás de Buenos Aires cuando estás afuera?
—El desorden del tráfico.
—¿Y lo que más extrañás?
—Mi familia. Mi casa. El asado.
—¿Un día de vacaciones perfecto?
—Desayunamos tranquilos y charlamos en familia. Luego vamos a la playa. Ahí pasamos el día relajados. Compartimos actividades lúdicas y paseos divertidos. Luego nos cambiamos para salir a la noche. Caminamos para conocer ferias y locales regionales. Cenamos tarde y luego miramos una película todos tirados en la cama. Nuestras hijas se duermen. Me quedo charlando con mi esposa, los dos solos trasnochamos.
—¿Algún inconveniente en los aeropuertos?
—Una vez cuando viajaba de Madrid a Buenos Aires, a mi hija Micaela, que tenía 3 años, le compré un juguete a pilas con forma de pelota. Cuando se encendía vibraba al ritmo de una música. En el aeropuerto, la policía me detuvo porque creía que tenía una bomba en la valija. Me muestran en el scan lo que habían visto, luego la policía se alejó y me pidió que yo abriera la valija. El juguete se había encendido. Moraleja: sacar las pilas a los juguetes antes de ponerlos en las valijas.
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