Había ido a Pastis con S, cuando vivíamos juntos acá, en NY, para festejar creo, no me acuerdo bien, nuestro segundo o tercer aniversario. Anoche volví, con Sofía y Rafa. Nos sentamos a tres mesas de la que ocupamos S y yo esa vez. Durante años (incluso luego de nacido Marcos) dudé si alguna vez lograría pensar en S y no enojarme o ponerme triste. Ayer, mientras comíamos, les conté sobre ese año en NY. Les conté de S. No saben lo bien que la pasamos, les dije. Creo que no voy a hablar más de Sebastián. Creo que no voy a pensar más en él. Aún acá, donde tan felices fuimos.