
Créditos: Ohlalá
ULAN BATOR, Mongolia (El Mercurio, de Santiago).- Hablar de Mongolia es hablar de un país ocupado por los nómadas, un país en el que la mitad de su escasa población vive directamente de la cría y cuidado del ganado. Hay aproximadamente 32 millones de cabezas de ganado, lo que da una media de trece animales por habitante y permite entender la gran importancia de la ganadería no sólo en la economía del país, sino en las costumbres y tradiciones de un pueblo que le debe todo, o casi todo.
No es casual que a este destino se le llame frecuentemente el pueblo de los cinco animales , ya que la sociedad nómada vive de los cinco animales que se puede reunir en rebaños: caballos, camellos, reses bovinas, ovejas y cabras. También crían el yak para producir leche y queso.
De todos, el caballo mongol, pequeño y muy robusto, con tres millones de cabezas, es el más importante, ya que es el perfecto medio de transporte para un terreno formado por estepas y desierto. El dicho popular alude a que los niños mongoles aprenden a montar a caballo antes que a caminar. Y no sólo esto refirma el peso de la cultura equina. La bebida favorita de este pueblo también viene del caballo: es el airag o leche fermentada de yegua, servida a toda hora y que también puede ser destilada en un alcohol llamado arkhi, una vodka mongol típica que se ofrece en forma de ritual a los visitantes.
Otro animal mongol emblemático es el camello bactriano de dos jorobas, salvaje por naturaleza y que vive en los desiertos del Gobi. Es utilizado para transportar el equipo cuando se desmantela un campamento de gers, tiendas de fieltro típicas de Mongolia formadas por una estructura de listones de madera que entrelazados entre sí adquieren una fuerza y estabilidad increíbles, necesarios para un invierno de vientos fuertísimos y temperaturas que pueden alcanzar los 40° C bajo cero.
Rodeando este entramado de listones se coloca una buena capa de fieltro de pelo de camello, supertérmico, tela que se remata con otra capa de piel, la que tendrá una abertura en el techo llamada toono, que es donde se colocará la chimenea.
El interior del ger se destaca por su gran comodidad y a la vez sencillez, característica de los pueblos nómadas de Asia central. Adentro tiene alfombras con símbolos budistas, en el centro una estufa de leña, en sus laterales dos camas, y al frente tres cofres o arcas de pequeñas dimensiones donde se guardan los pocos objetos materiales de un nómada.
Pasado comunista
La estepa, que se extiende como una franja infinita de Este a Oeste por todo el país, es un buen punto de referencia natural para introducirnos en Mongolia.
Hablamos del mismo territorio en el que nació el héroe nacional mongol Gengis Kan, o Chinggis Khan, como dicen ellos. Este gran caudillo logró que un conjunto de tribus dispersas por la estepa formara el pueblo mongol, que protagonizó, entre los siglos XIII y XIV, una de las expansiones imperiales más impresionantes conocidas en la historia.
La historia moderna de Mongolia empieza a partir de su constitución como República Popular en 1921, que la convirtió en el segundo país en la historia en tener un régimen comunista, después de la aparición de la Unión Soviética, en 1917.
La capital del país es Ulan Bator, cuyo antiguo nombre (antes del comunismo) era Urga. Es el centro urbano más grande y está poblado por cerca de ochocientas mil personas. La ciudad tiene grandes avenidas, con edificios grises y desvencijados por el paso del tiempo y el fin del sistema socialista soviético.
En el centro de la ciudad está la plaza Sükhbaatar, que debe su nombre al héroe moderno que impulsó la independencia de la actual Mongolia en los años 20. Aquí, la arquitectura urbana soviética se mezcla con edificios religiosos de su pasado budista.
Fuera de la capital casi no hay caminos asfaltados, por lo que la movilidad más allá de la ciudad se realiza por caminos marcados en la estepa por jeeps y 4x4.
Datos útiles
Cómo llegar
Mongolia es uno de los países más aislados del mundo. Para llegar en avión hay que volar primero a Europa (Berlín, Madrid o Moscú) y de ahí a Ulan Bator. La mejor conexión es con Miat, la línea aérea nacional de Mongolia, vía Berlín.
Por tierra, se puede llegar en el famoso Tren Transmongoliano desde Moscú (seis días) o desde Pekín (un día y medio).
Dormir
La hospitalidad de los mongoles permite que uno pueda alojarse en cualquier ger del país. Lo normal es ofrecer cinco dólares por noche por persona.
En la capital, el lujoso hotel Chinggis Khan cuesta desde 138 dólares la habitación doble. Mucho más sencillo es el céntrico hotel Negdelchin, desde 24 dólares la doble.
Cómo moverse
Las mejores opciones son alquilar un jeep o contratar un tour completo por el país.
Un dólar equivale a 1100 tugrik.
En Internet
Gobi, sinónimo de la nada
- El término Gobi en Mongolia se utiliza para describir un territorio seco, desprovisto de vegetación y compuesto por lagos salinos y dunas. Esta zona, que representa más del veinte por ciento del total del territorio, es algo así como un punto intermedio entre la estepa y el desierto propiamente dicho. El desierto mongol es el segundo más extenso del mundo -después del Sahara- y se extiende por el sur del país a lo largo de toda la frontera con China.
En el Norte, la Perla Azul Intenso
Un lugar imperdible de Mongolia, bastante al Norte, es el monasterio de Amarbayasgalant, en medio de la estepa infinita. Construido en 1737 por el líder religioso del país en esa época, es el monasterio más grande y está compuesto por 37 templos y esculturas. Las purgas comunistas de los años 30 provocaron la destrucción parcial del monasterio (casi un tercio del total) y su decadencia; pero ahora, tras el renacimiento del budismo en Mongolia, se espera su resurgimiento, sobre todo gracias al apoyo que está recibiendo del Dalai Lama, actual líder religioso.
Finalmente, tras mucho recorrido y casi en la frontera con la Siberia rusa se puede llegar al lago Khšvsgšl Nuur, que los mongoles llaman la Perla Azul Intenso: es el segundo lago en extensión del país, famoso por su agua pura, dulce, muy fría y transparente. Es el único lago navegable, y debido a su impresionante profundidad representa el dos por ciento del total de agua dulce existente en el mundo.
A orillas del lago es posible visitar a los tsaatan, pequeño grupo étnico de origen turco. A diferencia de los mongoles, que viven en los gers, los tsaatan utilizan unas tiendas mucho más improvisadas, armadas con varas de madera y cubiertas con pieles, fieltro y lona. De este modo soportan no sólo el frío terrible del invierno, sino también ahora al turismo masificado que los persigue como a animales para poder sacar una fotografía instantánea del ya famoso pueblo que cría renos.
De los renos aprovechan la piel para vestirse, calzarse y para construir viviendas; y la leche y la carne para alimentarse. La carne la comen cruda y cocida. La dieta la completan con sémola y pescado.
Sergi Vega
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