
Predeciblemente, anoche temprano me entra un mensaje de texto de Monsieur Le Divorcé -muy correcto él- diciendo quién era y preguntando si podía llamarme. Llamó. Las pocas conclusiones del caso: tiene una linda voz y suena un poquitín formal aunque con sentido del humor. Lo de la linda voz es complicado. La mayoría de las veces que me emocioné con una voz en el teléfono (sí, yo soy novelera desde la cuna) me desilusioné con el tete a tete. Suele pasar. Pero eso es problema de una que se da manija sola sin fundamentos. Lo de la formalidad no molesta, fueron dos minutos telefónicos, imposible sacar ninguna conclusión y además puede que el señor esté un poco nervioso con su primer salida. Con todas las corridas de esta semana (me bañé un día en cada casa) fue casi imposible llamarla a Mara para más datos así que esta noche es definitivamente lo que se llama una verdadera cita a ciegas.
Y sí, lo tengo que confesar, me da un poquito de nervios.
¿Qué planes para el fin de semana por ahí?
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