

SAN JOSE (La Nación de Costa Rica / GDA).– Lejos del turismo tradicional en un destino de moda, Costa Rica ofrece dos alternativas de camping para quienes quieren pasar sus vacaciones en íntimo contacto con la naturaleza y no están dispuestos a renunciar a comodidades básicas.
En dos sitios muy distantes entre sí, Gandoca Manzanillo, Limón (zona atlántica del país), y en las cercanías de Quepos (costa del Pacífico) funcionan dos hoteles muy particulares que permiten a los clientes vivir en carpas provistas de camas, abanicos y baños, entre otros servicios que hacen más cómoda la estada.
El primer hotel de este estilo en abrir sus puertas fue Almendros y Corales, en Manzanillo. Allí, el visitante se encuentra con bungalows de madera que concuerdan a la perfección con el verde de gigantescos árboles.
A simple vista, uno podría pensar que ésas son las habitaciones. La sorpresa es que dentro de cada uno se levantan las tiendas de campaña, equipadas con ventilador, lámpara eléctrica, baño privado con agua caliente, redes para protegerse de mosquitos y hamaca. No hay piscina en el hotel, pero sí se pueden conseguir algunas habitaciones con jacuzzi.
Los 24 bungalows de Almendros y Corales están comunicados entre sí por senderos naturales que conducen hasta una playa de arena dorada en la que se puede practicar buceo. También es posible ir de excursión para ver los delfines nariz de botella, que en ciertos meses del año nadan por estas aguas.
Mas la diversión no termina aquí, los huéspedes también pueden hacer recorridos por las copas de los árboles a través de cables o puentes colgantes; y si lo desean, alquilar bicicletas para conocer los alrededores del hotel, donde se encuentra una réplica de una aldea indígena bribri.
Toque africano
Quienes optan por vacacionar en las playas del Pacífico costarricense pueden tener una aventura diferente en el hotel Rafiki Safari Lodge. Este lugar se localiza a 31 kilómetros de la playa Manuel Antonio, una de las más visitadas por el turismo internacional.
Los viajeros se alojan en grandes tiendas de campaña sobre plataformas de madera. A diferencia de Almendros y Corales, aquí las carpas se encuentran a cielo abierto (no bajo bungalows) y poseen redes para evitar que los mosquitos se den un festín.
Cada una de las diez carpas está acondicionada con una cama doble, dos individuales, baño con azulejos y agua caliente, abanicos, y una terraza desde la que se puede admirar el majestuoso río Savegre.
Rafiki Safari Lodge también cuenta con un bar y restaurante de comida africana, nacional e internacional.
Los encargados del hotel intentan que nada de la infraestructura riña con la naturaleza. Por eso, las tiendas de campaña se iluminan con energía hidroeléctrica y solar, lo mismo que de noche los senderos. El agua caliente se obtiene de una caldera especial que no perjudica el ambiente.
El hotel está rodeado de 350 hectáreas de bosque primario, donde los visitantes pueden apreciar plantas y animales en estado natural, como ocurre en la sabana africana.
En Rafiki Safari Lodge, que en lengua suajiri significa hotel de amigos, los turistas también tienen otras opciones de entretenimiento: andar a caballo, navegar por los rápidos, realizar caminatas por senderos o pescar. Al anochecer, los huéspedes pueden deleitarse con una parrillada africana y trasladarse así hasta aquel enigmático continente.
Datos útiles
- Almendras y Corales: a 15 km de Puerto Viejo, Limón, en la costa atlántica. La habitación para dos personas cuesta US$ 175, e incluye desayuno, cena e impuestos. contact@almondsandcorals.com
- Rafiki Safari Lodge: a 31 km de Manuel Antonio, sobre el Pacífico. La carpa simple cuesta $ 163 y la doble, $ 261, con todas las comidas. ventasnatural@racsa.com.cr
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