

Así quedó nuestra casita, vacía, vacía. En algún momento del embalaje le rescatamos al Benja una alfombra que ya no sirve (la destiñó el sol, ¿pueden creerlo?) y le armamos ahí, pobrecito, su pequeño jardín de infantes/zona de juegos/area de recreación/etc.
Ahora mismo estamos de prestado, en una casa que nos facilita un amigo hasta que la nuestra esté lista para recibirnos. Estamos como en un loft. "Como" no. Esto es un único ambiente (salvo el baño, que tiene pared y puertita, aunque TODO es de vidrio! -sí, es un poco bulo).
Cómo arreglarse en espacios reducidos con un niño de seis meses. Tengo que comprar esa guía.
Dicen que la experiencia podría desatar alguna crisis (de hecho las mudanzas, como todos sabemos, hacen peligrar cualquier matrimonio). Hasta ahora venimos bien, porque imaginen: el Benja nos ve absolutamente todo el tiempo. Habrá que ver qué dice en la nueva casa.
El que está como loco es el Enzo, que trepa por las paredes y anda de lo más desconcertado.
Y a todo esto, nos vinimos con tres bártulos locos, porque aquí no entra nada.
Reflexión del día: qué lío y qué distintas son las mudanzas con un niño a cuestas.
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Off topic: ¡el hombre de la casa insiste con que Benja dice "papá"! Dice que en eso estaba el nene hasta que yo me meto y le digo "mamá".
La encuesta en Facebook también le da la razón al padre. No puedo creer lo sorda que puede ser la gente. Para mí, como ustedes: es "mamá", está clarísimo.
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