
Obras maestras del siglo XX: también hoy, siete maravillas
La Sociedad Americana de Ingeniería Civil definió una lista de construcciones inspirada en aquella de la antigüedad, que incluía las Pirámides de Giza; el resultado, un itinerario para el asombro
31 de octubre de 2004
Créditos: Ohlalá
De las Siete Maravillas del Mundo, sólo una logró vencer al paso del tiempo, para que los turistas la admiren.
Curiosamente, la más antigua: las Pirámides de Giza, construidas más de 2500 años antes de Cristo.
Ya no es posible contemplar los Jardines de Babilonia, el Templo de Artemisa, el Faro de Alejandría, la Estatua de Zeus, el Coloso de Rodas y el Mausoleo de Halicarnaso.
Pero la humanidad no se detuvo; ha dado otras muestras de sus progresos y su voluntad de superar límites constantemente. Y por eso la Sociedad Americana de Ingeniería Civil decidió que ya era tiempo de renovar la lista y elegir, de una vez, las Siete Maravillas de la modernidad.
Con ese objetivo, sus miembros buscaron los mayores logros de la ingeniería del siglo XX que, según comunicaron, "demuestran la habilidad de la sociedad moderna para concretar proezas irrealizables".
Solicitaron entonces nominaciones a otros prestigiosos organismos académicos del mundo. Las propuestas debían ser obras concluidas y en funcionamiento, pioneras en materia de diseño y construcción.
Así, se llegó a esta lista: el túnel del Canal de la Mancha (Francia-Gran Bretaña); la Torre CN (Toronto); el edificio Empire State (Nueva York); el Golden Gate (San Francisco); la Represa de Itaipú (Brasil-Paraguay); las obras de protección en el Mar del Norte (Holanda), y el Canal de Panamá. La selección, sin duda, puede ser polémica. Pero la magnitud de las obras es incuestionable.
Por Mónica Martin
Para LA NACION
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Canal de Panamá: para recorrer en crucero
El sueño de muchos, como Hernán Cortés y Simón Bolívar, fue finalmente un logro de la ingeniería de los Estados Unidos, en 1914. Los norteamericanos tardaron diez años en concretar la mayor excavación terrestre realizada hasta ese momento entre las ciudades de Colón y Balboa. La inversión fue de 387 millones de dólares.
El canal se trazó siguiendo el curso del río Chagras y el lago artificial Gatún. Tiene 80 kilómetros y se suele navegarlo en nueve horas. Se debe pagar alrededor de 50.000 dólares para que una central de tránsito completamente automatizada suba y baje los diez millones de litros de agua que se necesitan para nivelar el volumen en las tres esclusas escalonadas que atraviesa en su recorrido. Un barco que parte de Nueva York hacia Japón ahorra 3000 millas de navegación si cruza el canal. Cada año circulan por allí alrededor de 14 mil buques y les da trabajo a 9400 panameños.
Varias líneas de cruceros lo convirtieron en destino de miles de turistas, entre octubre y abril, que parten de Miami, Cozumel, Belice, Costa Rica y Gran Caimán. Un crucero de 14 días, entre Fort Lauderdale, Florida, y San Diego, California, cuesta alrededor de 2300 dólares.
Edificio Empire State: clásica postal de Manhattan
Películas como King Kong lo convirtieron en el rascacielos más famoso de Nueva York. Durante 40 años fue también el más alto del mundo, con 381 metros hasta el piso 102. Se construyó en 410 días y fue inaugurado el 1° de mayo de 1931. Tiene 6500 ventanas, un revestimiento de diez millones de ladrillos, 58.000 toneladas de acero, 82 km de cañerías y 5 millones de metros de líneas telefónicas. En la Quinta Avenida, se lo puede visitar de 9.30 a medianoche, por una entrada de 5 a 11 dólares (menores de 5 años, gratis), para contemplar desde su observatorio del piso 86 una de las mejores vistas de Manhattan.
Golden Gate: bienvenido a San Francisco
Inaugurado en 1937, cruza la bahía de San Francisco y es el puente colgante más alto y también más fotografiado del mundo.
Por su estructura circulan 1800 millones de vehículos por año. Las dos torres miden 379 metros y soportan dos cables de acero de 92 centímetros de espesor. Fue diseñado para oscilar, algo que quedó comprobado durante las tormentas de 1982, que lo hicieron zamarrearse más de dos metros. Actualmente, la sociedad que lo administra prevé invertir 392 millones de dólares para hacerlo resistente a terremotos hasta 8.3 en la escala de Ritchter.
Para cruzarlo, los automovilistas deben pagar cinco dólares, el peaje más caro del estado. También se puede recorrer a pie y en bicicleta. Y parece imposible visitar San Francisco sin al menos acercarse y sacarle una foto.
Túnel del Canal: cnovan en avión, van en Eusostar
En 49,88 kilómetros, el llamado Channel Tunnel cruza el Canal de la Mancha y une Gran Bretaña con Europa continental en apenas 35 minutos.
Napoleón ya lo había ambicionado, pero nunca se logró hasta que las obras comenzaron en 1987 y culminaron tras siete años y 21 mil millones de dólares de inversión. Con una infraestructura inteligente se trabajó en las entrañas del canal, 40 metros bajo tierra.
Tres tubos de acero y hormigón están clavados en el suelo de Coquelles, en Francia, y vuelven a salir a la superficie en Folkstone, Inglaterra.
Un tren Eurostar de dos pisos atraviesa dos de esos tubos a 160 kilómetros por hora, con capacidad para 749 pasajeros. En verdad, son sólo 50 kilómetros de túnel, pero el tren se puede tomar de la estación Gare du Nord, en París, hasta Waterloo, en Londres. El trayecto es de tres horas. El tramo Londres-Bruselas lleva veinte minutos menos. Y ya están en proyecto estaciones en Glasgow, Edimburgo, York, Manchester y Birmingham, en la isla, y Amsterdam, Dortmund y Francfort, en el continente.
Por un tercer tubo transitan vehículos de emergencia y mantenimiento. Según Eurotunnel, la empresa que controla las instalaciones, el 60 por ciento de los turistas que ingresan en el continente desde Gran Bretaña, lo hacen por el Channel Tunnel (familiarmente "Chunnel"), que demuestra ser una alternativa seductora frente al avión y al ferry.
Por el túnel se puede viajar con mascotas, es apto para discapacitados y, entre Folkestone y Calais, se pueden despachar automóviles.
Represa de Itaipú: con el metal de 380 torres Eiffel
Esta monumental obra hidroeléctrica fue construida sobre el río Paraná, en la frontera entre Brasil y Paraguay.
Para edificarla se necesitó tanto hierro y acero como se precisarían para levantar 380 torres Eiffel y la misma cantidad de cemento que tienen los edificios de Río de Janeiro. Costó 18 mil millones de dólares y llevó 18 años de trabajo hasta su inauguración, en 1991. Hubo, por ejemplo, que desviar el río por un canal de 2 kilómetros de largo y 149 metros de ancho.
El dique principal es como un edificio de 65 pisos y para fijarlo al río se removieron 50 millones de toneladas de tierra y piedra. El complejo dio vida a un lago artificial de 29 millones de metros cúbicos de agua, con playas, donde actualmente se practican diversos deportes acuáticos.
Por cada turbina de sus 18 generadores eléctricos pasan 160 toneladas de agua por segundo, que producen 12.600 megavatios de potencia. La represa provee el 25 por ciento de la energía eléctrica de Brasil y el 78% de la de Paraguay.
Se encuentra a 15 kilómetros de Foz do Iguazú y, desde su inauguración, recibió más de 9 millones de visitantes, que observan un documental sobre la obra, recorren parte de las instalaciones y conocen la sala de comando, desde donde se ve el espectáculo del agua cayendo sobre el aliviadero de la usina. Con entrada gratuita, de lunes a sábado, de 8 a 10 y 14 a 16.
Obras del Mar del Norte: bajos, pero no inundados
Un complejo sistema de diques y compuertas evita que el Mar del Norte inunde los Países Bajos.
Entre 1927 y 1933 se construyeron, a 7,25 metros sobre el nivel del mar, el Afsluitdijk, el dique central de 32 kilómetros de largo, 90 metros de ancho y 25º de declive, que parte de Den Over, en el norte de Holanda, y llega a Zurich, en la costa oeste de Friesland.
El dique es una colosal autopista de cuatro carriles, que llega hasta el horizonte sobre enormes bloques de hormigón, con espacios verdes y hasta un local de merchandising en el camino. El nuevo lago que allí se formó se llama Ijsselmeer y cuenta con 25 compuertas.
El turista puede recorrer en auto las calles Wieringermeer, el más antiguo polder (una porción de tierra mantenida seca artificialmente) de la región. Los trabajos en el Mar del Norte se prolongaron hasta 1975. Se levantaron un total de 295,5 km de diques y crearon 1650 km2 de tierras que hoy son campos cultivados, reservas forestales o ciudades completamente urbanizadas, como Almere y Lelystad.
Torre CN: en Toronto, la más alta
La estructura libre (que no es lo mismo que edificio) más alta del mundo se encuentra en la margen norte del Lago Ontario, 553,33 metros por encima de la calle Front, en Toronto. Fue construida en 1976 y no sólo es una central de transmisiones radiales y televisivas (16 medios emiten su señal desde allí), sino también una atracción turística para dos millones de personas cada año. Allí, a 447 metros, opera Sky Pod, el observatorio público más alto del mundo.
La torre ostenta otros dos récords mundiales: la escalera de metal más larga y la vinoteca más alta, con 500 etiquetas para degustar. Podría tolerar vientos de 321 kilómetros por hora y, por delgada que parezca, pesa 150.000 toneladas. En los 351 metros, funciona un restaurante que ofrece una vista de 360° de Toronto, gracias a que el piso del salón rota cada 72 minutos.
En 1998, se destinaron 7000 metros cuadrados a cines, juegos de realidad virtual, un centro comercial y varios locales gastronómicos para público de todas las edades.
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