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 • HISTORICO

Orlando, la gran república de los niños

Del nuevo parque Legoland a los paseos en embarcaciones con hélice por los pantanos y el universo paralelo de Medieval Times, una larga serie de lúdicas alternativas a los (siempre imperdibles) parques temáticos de la Florida




Según algunas leyendas, la fuente de la juventud se encuentra perdida en lo más profundo de los pantanos de la península de Florida. Las crónicas españolas del siglo XVI cuentan que el conquistador Ponce de León la estuvo buscando cuando exploraba la región. Hoy, los caimanes siguen prosperando en estas aguas estancadas y el musgo español sigue colgando de las ramas de los robles: más o menos es todo lo que quedó de los tiempos de las leyendas.
Cinco siglos más tarde los esteros son lagunas en medio de los parques de diversiones o piezas de adorno en la entrada de condominios. Pero si bien la fuente mágica no existía, Ponce de León no estaba tan equivocado; en realidad llevaba varios siglos de adelanto. El secreto de la eterna juventud existe en el centro de Florida, pero no bajo la forma de una fuente de agua mágica, sino gracias a las fantásticas posibilidades de diversión que hay en toda la región. Viajar a Orlando, Kissimmee, Winter Haven o Lakeland es volver a la infancia.
Lo habitual es que el motivo del viaje sea conocer los grandes parques de Disney, SeaWorld o Universal. Sin embargo, con un poco de organización y ganas de salirse del circuito más establecido, se pueden conocer algunas de las miles de opciones de la región, desde el nuevo parque Legoland hasta los paseos en embarcaciones a hélice por los pantanos. Desde una cena con caballeros medievales hasta el contacto con el avión del Barón Rojo.

Increíble, pero cierto

En la misma Orlando, a minutos de los parques, la calle International Drive es un concentrado de actividades. Un par de horas a veces alcanza para explorarlas, y por lo general estas propuestas tienen horarios muy amplios, justamente para posicionarse como alternativas luego del cierre de los parques o durante los días de lluvia.
Singh viene del norte de la India y es taxista desde hace muchos años. Por lo general espera a los clientes en la entrada del Premium Outlet de Vineland Avenue. "Hace 17 años que estoy haciendo este trabajo y generalmente los clientes me piden llevarlos de vuelta a sus hoteles cuando han terminado sus compras. Y vuelven con muchas bolsas, sobre todo los argentinos y los brasileños, pero les muestro lo que hay a lo largo del International Drive y a veces me piden que los deje en algún lugar. Otras veces me piden datos para volver en otro momento: hay tanto para ver, sería una pena que no lo aprovechen."
Una de estas atracciones está muy cerca, y es imposible no verla: una casa patas para arriba, con el techo estrellado contra el suelo. Se llama WonderWorks y es en realidad una especie de versión 2.1 de la tradicional casa de Don Otto de los bosques de Córdoba. ¿Qué se siente durante un terremoto? ¿Qué efecto hace tirarse sobre una cama de clavos? ¿Cuán fría era el agua en el momento del hundimiento del Titanic? ¿Cómo entrar en una burbuja de jabón? ¿Se pueden mover objetos con la mente? Son algunas de las preguntas que encuentran sus respuestas durante juegos y experimentos sensoriales (hablando de sensaciones, es recomendable llevar un abrigo porque la climatización es extrema en esta casa).
Singh sigue de largo y muestra otra casa iluminada con luces multicolores por la noche: el Museo Ripley, en su versión de Orlando. Robert Ripley es un hombre que podría haber tomado de la fuente de la juventud, ya que conservó el poder de maravillarse como un niño frente a las coincidencias, las rarezas y las curiosidades del mundo. Fue el creador de las misceláneas Believe it or not que se publicaron en diarios y revistas de todo el mundo durante décadas. La fama de su columna era tan grande que se decía que llegó a recibir más correo que el presidente de Estados Unidos. El museo es un amontonamiento de objetos, datos y experimentos que van de la coincidencia a lo bizarro. ¿Sabía usted que el cuerpo humano produce su?ciente calor como para hervir un par de litros de agua? Es sólo uno entre miles y miles de datos que abundan en este museo increíble, pero real.
International Drive sigue deslizándose entre plazas , centritos comerciales, condominios, hoteles y farmacias abiertas las 24 horas. También se bordean SeaWorld y los parques de agua Wet'n Wild y Aquatica. Singh muestra un cartel que casi no se ve: "Es uno de mis favoritos: el Museo del Chocolate, World of Chocolate. Pero sabe que aquí tenemos también una tienda sólo para M&M. Está en el Florida Mall. No es muy lejos. ¿Lo llevo?"
¿Quién no conservaría su alma de niño en un lugar así?

Piratas y caballeros

El International Drive no reveló todavía todos sus secretos. A la altura del 7300 un mismo edificio es compartido entre dos atracciones, ideal para una mañana de lluvia, cuando no es momento de ir a los parques o a las piletas. De un lado (azul) está el museo dedicado al Titanic y del otro (verde) está el CSI Experience, un juego basado en la famosa serie de TV. El museo del Titanic, The Titanic Experience, recrea salas y rincones enteros del famoso buque. Al entrar se recibe una tarjeta de embarque a nombre de un pasajero que realmente existió, y durante la visita se podrá descubrir su suerte en los registros y los paneles: ¿Salvación o naufragio? El momento más intenso de la visita es la sala que recrea la oscura y gélida noche de la tragedia, con bloques de hielo al alcance de la mano. Del otro lado de las paredes, la experiencia CSI es un juego en equipo para descubrir -al igual que el teniente Caine y sus hombres- indicios sobre la escena de un crimen y llegar, etapa por etapa, hasta el asesino.
Por la noche, International Drive es una verdadera mina de posibilidades. Es buena hora, por ejemplo, para pedirle a Singh un viaje hasta el Pirate's Cove Adventure Golf, un minigolf ambientado de tal modo que parece una extensión de los Piratas del Caribe de Disney. O por qué no una cena temática, como el Pirates Dinner Adventure, Outta Control Magic Comedy Dinner (en Wonderworks, magia con humor), Sleuths Mistery Dinner Shows (otra vez magia y humor), Capone's Dinner & Show (gángsteres en la época de la ley seca). El más clásico es el más alejado, pero vale la pena verlo. Se trata de un torneo medieval, con caballos, justas, peleas, princesas y hasta un rey barbudo, como en los cuentos de hadas. Es el Medieval Times, en la localidad vecina de Kissimmee. El torneo dura el tiempo de una cena, que se consume a lo medieval... con la mano.

Arboles con barba

Dejamos a Singh, el especialista del International Drive, para llegar al sudoeste de Orlando, en medio de lagos, lagunas, estanques y esteros. El condado de Polk es otro lugar donde se puede conservar el alma de niño. Paseo en barco de hélice, aviones centenarios, animales salvajes y el más nuevo de los parques de Florida, el Legoland, son algunas de las opciones.
Jackie Johnson es oriunda de Louisiana, pero vive desde hace muchos años en Winter Haven, la principal ciudad de la región. Ella también da la impresión de haber bebido de la fuente de la juventud y se entusiasma como una niña al hablar del nuevo parque Lego o de los must sees de su ciudad. "¿Quieren ver animales?", propone. Sólo en los folletos y las guías hay decenas de empresas que ofrecen paseos por los pantanos, para avistar caimanes y aves. Los barcos son los mismos que se ven en las series de televisión, empezando por la de Gentle Ben que los popularizó a ?nes de los 60. Tienen fondo plano y son propulsados por una hélice externa, que se parece a un enorme ventilador. Es la única manera de poder circular por estas aguas donde abundan los camalotes y las plantas acuáticas, y donde las profundidades tampoco permiten motores fuera de borda. Los árboles de las islas y de las riberas tienen largas barbas que se desprenden de sus ramas: se trata de una planta epí?ta, que se conoce como musgo español y que puede llegar hasta los dos metros. Así los árboles, que les dan un tinte gris a las fotos y al paisaje, parecen estar siempre preparados para la época de Halloween. Luego del paseo, Jackie comenta otro de los imperdibles: el Safari Wilderness Ranch, una granja donde se crían animales tan exóticos como gacelas africanas, búfalos de la India y lemures de Madagascar. Se puede recorrer a bordo de un viejo camión militar o -más interesante- a lomo de camello.

El avión del Barón Rojo

Luego de los piratas, de los caballeros medievales y de los animales salvajes llega el turno de otros recuerdos de las lecturas de infancia, esta vez sobre los pioneros y los ases de los inicios de la conquista del cielo. En el centro de Florida hay muchos museos dedicados a la aviación. Y no se debe solamente a la cercanía con el Centro Espacial Kennedy en el Cabo Cañaveral. "Winter Haven fue un centro importante de entrenamiento y de shows de destreza aérea hace un siglo, cuando empezaron a volar los primeros aviones. La colección de aparatos de esa época más grande del mundo está aquí. Se llama Fantasy of Flight y no se la deben perder en absoluto", nos recomiendan. Es cierto que la colección es impresionante. Un gigantesco hangar agrupa a decenas de aviones de varias décadas, todos en perfectas condiciones y listos para el despegue. De hecho, con un poco de suerte, se podrá ver a alguno despegar o aterrizar durante la visita, sobre la pista contigua al museo. En un rincón de la muestra, intensamente roja, está la réplica del avión del barón von Richthofen, un héroe de la Primera Guerra Mundial, conocido como el temible Barón Rojo. En este museo hay además reconstituciones de trincheras de la Gran Guerra y de un campamento de campaña para reparar un avión de la Segunda Guerra Mundial. El avión es un B17, la Flying Fortress, que se puede recorrer de punta a punta. Otro must-see.
Hay otros museos temáticos sobre la aviación en la región. El Florida Air Museum está en la vecina localidad de Lakeland y el Warbird Air Museum se encuentra en Titusville (cerca del Centro Espacial Kennedy, sobre la costa atlántica). Queda poco tiempo para más visitas, pero es imposible perderse el parque Legoland, sobre todo si se viaja con chicos chiquitos. Pero antes Jackie invita a conocer los jardines de Bok Tower, sobre uno de los puntos culminantes de Florida (90 metros de altura). El magnate de la prensa de origen holandés Edward Bok construyó allí en los años 20 una torre con un carillón que hoy es monumento histórico. Desde el pie de la torre se ven los campos de limoneros y naranjos de la región, y se puede pasear por los senderos del parque cruzándose a cada rato con ardillas. ¡Ardillas! Chip y Dale. Es tiempo de volver a los parques Disney. No se puede decir que no al alma interior de niño.ß

Datos útiles

Tarifas y horarios
Wonder Works: 9067 International Drive. www.wonderworksonline.com . Abierto de 9 a 24. La entrada cuesta US$ 25 para adultos y 20 para menores de 12. La cena cuesta US$ 25 y 17, respectivamente.
Ripley's Believe it or Not!: 8201 International Drive. www.ripleys.com/orlando . Abierto de 9 a 24 (se entra hasta las 23 solamente). La entrada cuesta US$ 20 para adultos y 13 para menores de 12 años.
Titanic the Experience: 7324 international Drive. www.titanictheexperience.com . Abierto de 10 a 20. La entrada cuesta US$ 22 para adultos y 13 para menores de 11 años.
CSI the Experience: 7324 International Drive. www.csiexhibit.com . Abierto de 9 a 21. La entrada cuesta US$ 20 para los adultos y 13 para los menores de 12 años.
Medieval Times Dinner; Tournament: 4510 weste Vine Street, en Kissimmee. www.medievaltimes.com/orlando . La entrada cuesta US$ 60 para adultos y 36 para menores de 12 años. Con cena incluida. Conviene quedarse un rato en el negocio luego del show y no irse enseguida, para sacarse fotos con los actores y los caballeros.
Safari Wilderness Ranch: 10.850 Moore road, en Lakeland. www.safariwilderness.com. Las visitas se hacen a las 10 y a las 13 cada día. El recorrido en camión militar cuesta US$ 70 para adultos y 60 para menores de 12 años. Las visitas a lomo de camello cuesta 150 por persona.
Fantasy of Flight: 1400 Broadway Boulevard, Polk City. Está abierto de jueves a domingo, de 10 a 17. La entrada cuesta US$ 30 para adultos y 16 para menores de 12 años.
Bok Tower Gardens: 1151 Tower Boulevard, Lake Wales. www.boktowergardens.org. Abre todo el año, de 8 a 18. La entrada cuesta US$ 20 para adultos y 9 para menores.Casa Opuntia: habitación doble frente al mar, US$ 162 por noche; la simple, 128, y la triple, 195. Precios para todo el año, incluyen impuestos y desayuno. Habitaciones internas, desde 141 la doble. Su menú de almuerzo cuesta 22 y de cena, 27. www.opuntiagalapagoshotels.com
Hotel Miconia: a metros del muelle principal de San Cristóbal, su habitación doble cuesta por noche US$ 160, más impuestos. Incluye desayuno. www.miconia.com

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