

Llegué a la Argentina en 2001. Me contactó un estudiante de Córdoba que fue a Africa a estudiar percusión. Por entonces yo vivía al sur de Senegal y cuando este chico llegó a Dakar muchos músicos le dijeron que para aprender tenía que ir al Sur, adonde viven más de diez etnias.
Cuando el argentino llegó al Sur le hablaron de mí y fue a verme. Marcos Dugan -así se llama- me dijo que quería estudiar percusión conmigo: se alojó en la casa de mi familia y tuvimos clases diariamente durante un mes y medio. El grababa todo. Al regresar a Córdoba llevó todo ese material a una productora de músicos y se hizo un contrato. Vine de Senegal con una bailarina y un músico que tocaba el tambor bajo.
Cuando se terminó el contrato, la bailarina se fue, y yo vine de Córdoba a Buenos Aires un tiempito para aprender tango, aunque no me imaginaba que iba a quedarme a vivir acá. Allá tengo mi ballet; mi escuela, que funciona bien, y al regresar me esperaba un contrato para ir a trabajar a Suiza.
Sin embargo, vine a Buenos Aires para reencontrarme con un par de amigos africanos. Yo tenía pasaje para el mes siguiente, y justo en esos días se armó el problema con los presidentes. No podía sacar la plata que tenía en el banco para el pasaje. Fui al banco, y la gente estaba golpeando las cacerolas y yo no sabía qué hacer.
Los africanos me propusieron vivir con ellos y así fue como formamos una comunidad, una suerte de asociación. Como uno de ellos es chef, yo soy músico y teníamos un boliche, empezamos a organizar fiestas. Hicimos el primer show y nos fue bárbaro. Ahí me invitaron a grabar los separadores de Fútbol de Primera, conocimos a muchos músicos profesionales y viajé con ellos por muchos lugares.
Así trabajé el primer año dando clases particulares, tocando en shows, en fiestas privadas, y empecé a formar los mejores estudiantes para que en el futuro pudieran ser profesores. Así se formó la escuela Toquechosan.
Uno de los proyectos apunta a que el gobierno porteño nos permita realizar espectáculos en los hospitales, los neuropsiquiátricos, las cárceles, para los discapacitados. La idea es ofrecer el show para entrenar a los estudiantes arriba del escenario, y ofrecerlo a quienes lo necesiten.
Finalmente, me encantaría que los estudiantes viajaran a Africa y conocieran mi país. Estoy organizando un viaje para 2007, para conocer la música y la cultura de allá, una vida distinta, otra forma de ver las cosas, otra manera de sentir, otro ritmo de llevar la vida. Según mi experiencia, no se trata sólo de tocar tambores. Tocar tambores te cura a vos primero, y así es muy fácil poder transmitirlo.
El programa que vamos a hacer allá es baile a la mañana y percusión a la tarde. La idea es filmar, grabar, y cuando regresemos a la Argentina mostrar el material a los parientes, a los amigos. Y más adelante, si todo va bien, traer músicos de allá, para que ellos también puedan tener la experiencia que gané yo en este país.
El autor es maestro de percusión. Su escuela funciona en Balcarce 958, San Telmo.
Por Abdoulaye Badiane
Para LA NACION
Para LA NACION
SEGUIR LEYENDO


Lanzamos Wellmess, el primer juego de cartas de OHLALÁ!: conocé cómo jugarlo
por Redacción OHLALÁ!

Gala del Met: los 15 looks más impactantes de la historia
por Romina Salusso

Kaizen: el método japonés que te ayuda a conseguir lo que te propongas
por Mariana Copland

Deco: una diseñadora nos cuenta cómo remodeló su casa de Manzanares
por Soledad Avaca Cuenca
