

A mí me iba a pasar así, iba a tener que enamorarme de alguien a quien conociese de pé a pá, a alguien a quien no tuviese idealizado de esa manera bastante inmadura con la que encaré todas mis relaciones anteriores, alguien que ya hubiese visto todas mis miserias de cerca, que ya quisiese todo lo bueno que tengo y no tuviese que hacer ningún esfuerzo por "venderlo". Alguien que ya haya "comprado" todo el paquete, con todos sus defectos tan humanos y fuese por más. Tantas exigencias, tantas expectativas, tantas fantasías, ¿para qué y desde qué lugar? Desde la soberbia, el miedo, la inseguridad y esa certeza enfermiza que tenía de que las relaciones siempre fracasan. Al menos las mías.
Me iba a tener que pasar así, cada día estoy más convencida.
Es tan raro despertarme al lado de Pedro, por momentos lo veo dormir y me siguen agarrando ataques de risa. Incrédula. Y dos minutos más tarde pasamos a la conversación más banal y cotidiana del mundo que se interrumpe con un beso y puf, esas mariposas imposibles en la panza y las ganas, las ganas que no se agotan más.
No conozco la perfección, menos en las personas, menos en mí misma. Sólo sé que esto que estoy viviendo está "perfectamente" bien con todas sus idas y vueltas, con todos los pequeños problemas.
PD: ¡Bien por todos los que donaron sangre en el día de ayer!
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