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Perú tiene castillos de ilusiones

Entre el valle de Chancay, al norte de Lima, y Mollendo, al Sur, se asoman a la costa del Pacífico construcciones medievales como testimonio de la antigua vida aristocrática de este país


Créditos: Ohlalá



LIMA (El Comercio, de Lima. Grupo de Diarios América).- ¿Castillos en el Perú? Aunque usted no lo crea, existen. En los últimos 150 años, tres peruanos, mitad idealistas, mitad extravagantes, edificaron a lo largo de la costa -desde las playas de Chancay, pasando por los fértiles valles de Rímac y Cañete, hasta los acantilados de Mollendo- imponentes construcciones con aires medievales y arabescos que bien podrían remitirnos al tiempo de las Cruzadas.
  • El fortín del Sur . En 1842 comenzó la construcción de una casa hacienda en el valle de Cañete, sobre una milenaria huaca del señorío de Huarco, enclavada en medio de las antiguas estancias de la familia Lamdaburi y Belguace. Estas tierras pertenecían a Hipólito Unanue, insigne médico, politicólogo, prócer de la independencia peruana y padre de tres hijos.
Fue José, el mayor de los tres, el que construyó el famoso castillo Unanue, en el más puro estilo medieval -con terrones almenados, túneles subterráneos y ornamentación gótica- donde, según cuentan, don José organizó las más fabulosas y notables fiestas de la época.
Treinta y ocho años después, las tropas chilenas, comandadas por el temible Patricio Lynch, ingresaron en el valle de Cañete y tomaron posesión del castillo. Es probable que el bello edificio fuera saqueado por los invasores, para luego ser convertido en el cuartel general donde -según el historiador chileno Diego Barros Arana- se planificó la invasión final a Lima.

Vivencias mágicas

Terminada la guerra, la familia Larrabure tomó nuevamente posesión del inmueble y los fundos que lo rodeaban, hasta que Margarita Larrabure y Correa (hija de Eugenio Larrabure y Unanue) se casó con Juan Antonio Rivero Tremouille.
En 1971, la dictadura de Velasco expropió castillo, tierras y las fábricas de té Sabú y Zuper Té, situadas en la montaña. Veintinco años después de tan amarga experiencia para su familia, Roxana María Rivero, hija de Juan Antonio Rivero y Larrabure, se sumerge en el pasado para recordar las vivencias de su niñez, cuando aún vivía en el castillo Unanue.
"Recuerdo que existía un inmenso jardín al costado del castillo. Allí había 42 pavos reales y numerosas alpacas que habíamos traído desde Huancavelica. Vivir en el castillo Unanue fue algo mágico y fantástico a la vez" , rememora Roxana.
  • Un castillo en la regia villa . En medio de la grisácea ciudad de Lima, en el barrio lleno de torres, armaduras y escudos hay un castillo europeo del siglo XIII. Se trata del Rospigliosi, construido por Carlos Rospigliosi y Vigil, médico asimilado a la milicia que tuvo gran inclinación por la arquitectura y las formas clásicas.
La construcción del castillo causó revuelo en su época -allá por la década del 20- no sólo por ser anacrónico, sino porque el municipio limeño se opuso a las intenciones del extravagante médico de construir una fosa alrededor del castillo, que sería cruzado por un puente levadizo.

Escenarios reales

Se dice que el anuncio de la venida de Alfonso XIII (abuelo del rey Juan Carlos de España) a nuestras tierras impulsó a Rospigliosi a terminar la construcción. Sin embargo, el noble español nunca llegó y sólo queda como recuerdo de la frustrada visita un vigía en lo más alto de la construcción que, mirando hacia el Norte, espera la llegada del monarca ibérico.
Muchos desconocen que alguna vez el castillo Rospigliosi y su similar de Chanca sirvieron como escenarios cinematográficos a fines de la década del 20. Cintas como La Perricholi , dirigida por el italiano Enzo Longhi y estrenada el 13 de septiembre de 1928 en el Cine Colón, y La bailarina loca , producida por Amauta Films, fueron filmadas, a diferencia de los castillos de Hollywood -tinglados de madera balsa y cartón prensado-, en un castillo de verdad, como el Rospigliosi.
El castillo Rospigliosi ha tenido mejor suerte en lo que respecta a su conservación, ya que es la sede de una dependencia administrativa de la Fuerza Aérea de Perú, aunque es de lamentar que en su interior se hayan hecho algunos agregados -techos de calamina incluidos- que han roto con la armonía arquitectónica del edificio.

El pasado real de Mollendo

  • Los sueños de Forga . Doña Carmen tiene 94 años, vive en Arequipa y no le es difícil revivir aquellos años felices que pasó con sus padres y hermanos durante las temporadas de verano, en una casa muy particular al borde del estruendoso mar.
Recuerdos de una casa que, con el tiempo, fue objeto de numerosas historias, además de convertirse en todo un símbolo de Mollendo: aquel antiguo e histórico puerto que tuvo su época de bonanza a comienzos de siglo. Iguales antecedentes tiene la vieja casa en donde alguna vez vivió doña Carmen.
El castillo Forga fue construido hace unos setenta años por el padre de doña Carmen, José Miguel Forga Salinger, empresario arequipeño dedicado a la industria textil y hombre de fuertes inclinaciones artísticas.

Luna de miel

Después de un extenso viaje por Europa e impresionado por la variedad arquitectónica existente en el Viejo Continente, Forga volvió con la idea de construir una enorme casa con características arquitectónicas de estilo medieval, árabe y veneciano.
Tan ambicioso proyecto fue ejecutado por el arquitecto Gerardo Alberto Carnejo Iriarte, alrededor de 1923, año en que doña Carmen se casó, pasando su luna de miel en el castillo, según nos confesó.
Sin embargo, la caída de la Bolsa de Nueva York en 1929 arruinó a Forga por completo. Otras versiones aseguran que los vapores que Forga envió a Londres cargados de lana se hundieron.
En Mollendo, incluso, se afirma que el empresario arequipeño se dedicó al contrabando y, al hundirse los barcos, no pudo realizar reclamo alguno sobre las pólizas de seguros. Endeudado y sin dinero, se dice que, abrumado por sus deudas con el Estado, el gobierno remató el castillo en 1950, y monseñor Leonardo Rodríguez Ballón, arzobispo de Arequipa, lo adquirió por 200 mil soles, rebautizándolo como castillo de Montserrat.

Un regalo inolvidable

También se dice que el inmueble fue un regalo del presidente Prado a Rodríguez Ballón por haber intercedido a su favor ante el papa Pío XII, para lograr la anulación de su matrimonio con Rosa Garland. Esto permitió que Prado se pudiera casar posteriormente con Clorinda Málaga. Algún tiempo pudo haber servido como convento de monjas.
Muerto Rodríguez Ballón, es su sobrino César Ballón Landa quien ejerce derecho legal sobre la propiedad, aunque en la realidad no haga ni lo más mínimo por rescatarlo de la ruina en que se encuentra.
El castillo Forga no goza de buena salud, a pesar de que el Consejo Provincial de Islay viene realizando innumerables esfuerzos para hacer una restauración.
Jorge Riveros

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por Redacción OHLALÁ!


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