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 • HISTORICO

Póquer de viajeros

Torneos en Punta del Este con cada vez más jugadores argentinos y brasileños




PUNTA DEL ESTE.- Difícil imaginar a alguien más alejado de cierto estereotipo de jugador de póquer profesional . Porteño, treintañero, pelilargo, entre adormecido y alerta, Cristian (que no se llama así ni quiere que trascienda su verdadera identidad) llegó el sábado último para participar en el torneo de póquer del hotel Conrad, de Punta del Este, con barba de días, jeans de corte moderno, zapatillas blancas y buzo con capucha, más producido para ir a bailar que para sentarse entre veteranos pesos pesados de las cartas.
Tuvieron que llamarlo varias veces para que finalmente corriera y se ubicara en su mesa (arrodillado sobre la silla) en la primera ronda de la jornada. ¿Quién diría que es el mismo que embolsó acá en octubre más de 150.000 dólares en un torneo parecido? Sin duda, sus adversarios no se dejan llevar por las apariencias y lo señalan, por lo bajo, como uno de los mejores. Y él, cuando se le pregunta qué hace aparte de jugar a las cartas, mira fijo y responde: "Yo vivo de esto".
Es uno de los 121 argentinos entre 303 jugadores (unas treinta mujeres), que volaron a Punta por el Gran Torneo Internacional de Poker. Una fecha clasificatoria para la World Series que se disputará el 26 de julio próximo en Las Vegas, donde se repartirá un pozo de más de... 20 millones. El resto son 182 brasileños (de San Pablo, sobre todo) más algunos uruguayos, paraguayos y chilenos. Cada uno pagó 1000 dólares de inscripción (1000 más en caso de ser eliminados y querer reengancharse ) tentados por los 350.000 en premios, por la clasificación para Las Vegas (con vuelo a Estados Unidos incluido) y, claro, por el desafío de ganarles a algunos de los más hábiles del Mercosur.

Globalización real

Como en Las Vegas, en los sitios de on line poker y en ESPN (también en Celebrity Poker Showdown , el programa en el que apuestan famosos, del canal Sony), acá se juega Texas hold em, la modalidad de póquer más común hoy en casinos y torneos. En términos muy sencillos, se caracteriza por repartir dos cartas a cada participante, que debe armar juego con otros tantos naipes descubiertos y compartidos sobre la mesa. No se apuesta dinero real, sino fichas simbólicas.
"En estos campeonatos cuenta más el azar que la habilidad", opina Cristian, minutos antes de probar su tesis de la peor manera; favorito de la legión argentina, es el primer eliminado, sin importar los 150.000 que ganó antes. "Juego muy agresivo", justifica y hace el clásico gesto de degollar con una mano de lado a lado del cuello.
El salón de convenciones está dividido en dos con unos cordones de seguridad. De un lado, catorce mesas de reglamentario paño verde; del otro, sillas, una barra, un buffet, mozas de tacos y polleras cortísimas, y una pantalla gigante donde se verá luego la final en directo.
El espectáculo de las rondas clasificatorias, los cuartos de final y la semifinal es curioso. Las partidas duran de una hora y media a dos (el sistema de luz, apuesta inicial,cada vez más alta garantiza cierto ritmo). Las mesas están a varios metros del público del otro lado del cordón, por lo que apenas se adivina qué sucede, salvo cuando algún participante gesticula en forma demasiado evidente porque es eliminado o gana. La banda de sonido es un constante ruido de fichas en movimiento. Y, cada tanto, algún jugador corre hacia el cordón para comentar con sus amigos, ya retirados o en una pausa, la última jugada, esa escalera inesperada o esa reina salvadora. Todo, eso sí, en una jerga excluyente entre muecas de asombro, incredulidad y excitación.
Lo de la cara de póquer es un mito. U otra tradición superada. Algunos jugadores permanecen inmutables, pero otros exageran entusiasmo. Anuncian que apuestan todo y se levantan de la silla ansiosos, como si fuera inevitable que en instantes recogieran todas las fichas, aunque no tiengan nada y su única oportunidad sea intimidar a los demás.
Después están los pequeños duelos personales. Como el del argentino de camiseta negra y arito con el brasileño de buzo de rugby, gorra y anteojos de sol. Probablemente con unas cuantas horas de truco en su currículum, el argentino tiende a desviar la atención del paño y hacer señas de que no tiene suerte. "Es-toy-muer-to", dice para que le lean los labios, y discute cada decisión de los jueces, como muchos de sus compatriotas en otras disciplinas. Pero el brasileño no se deja perturbar y le saca hasta la última ficha.
El argentino no debería sentirse tan mal: perdió contra Fernando Albuquerque, que en un rato va a salir campeón y se llevará a San Pablo 226.000 dólares, un trofeo y un buen anecdotario. Después de doce horas, a la 1.30, en la mesa final, Albuquerque ya se deshizo de otros cuatro brasileños, un argentino, un uruguayo y un chileno. Disfruta tranquilo detrás de los anteojos oscuros y la muralla de fichas mientras el último de sus compatriotas, de buzo Abercrombie verde y amarillo (al que los argentinos, ya sin nadie por quien hinchar, bautizaron Ronaldinho), resiste como puede. Hasta que, agotado y sin esperanzas, Ronaldinho se juega todo en una mano imposible y cae. No es para tanto: por salir segundo, se llevará una buena suma, además de la inscripción para jugar en Las Vegas y pasajes y gastos pagos para dos personas, igual que el chileno que quedó tercero. Las primeras palabras de Albuquerque, cheque gigante bajo el brazo, no sorprenden después de horas de encierro y juego: "Disculpen, pero tengo que salir a fumar".
Pese a difundirse prácticamente de boca en boca, a cada uno de estos torneos llega un 10 por ciento más de jugadores. "Todos quieren salir en la tele -observa Cristian-. Bueno, todos menos los argentinos, que son caretas . Juegan muchos, pero pocos lo dicen. En Estados Unidos, un buen jugador no es menos que... no sé, un ingeniero. En Argentina no podés ni decirlo. Pero vas a ver que ahora te vas a empezar a enterar de más y más gente que está en esto."

La generación ESPN se sienta a la mesa

Hay un antes y un después de las transmisiones de póquer por el canal ESPN. Comenzaron en 2003 y le dieron exposición global a la Serie Mundial de Las Vegas, adonde todos quieren llegar. Y es en torneos como el del Conrad donde se nota que muchos de estos jugadores pasaron horas mirando a sus colegas norteamericanos. Tanto que se mimetizaron con su look de ropa sport o directamente deportiva, gorra de béisbol y anteojos oscuros (aunque el salón no tiene siquiera ventanas). Así, por las mesas se ven bermudas, camisetas de fútbol, el infaltable modelito con frase en italiano ( La squadra sta crescendo ) y hasta una remera del espiritual maestro de la guitarra Santana.
"Estos campeonatos existen desde hace cien años, pero ESPN les dio mucha más fuerza -explica Brian Hunter, director del torneo-. Hay cada vez más participantes y cada vez copian más lo que ven en la tele, las gorras, los lentes negros o los auriculares." ¿Auriculares? "Escuchan música para distraerse y no traicionarse al mirar las cartas recibidas -aclara-; todo para ocultar el juego, disimular cualquier expresión delatora.

Datos útiles

Torneos

Conrad Resort & Casino sigue con sus torneos de póquer clasificatorios para el campeonato final, en diciembre. El próximo será el sábado 17 de junio. Los jugadores deben ser mayores de 18 años y la inscripción cuesta 500 dólares. Más información, 4822-1001 o conradexpress@conrad.com.uy.

Promo Express

El mismo hotel de Punta del Este tendrá, desde el miércoles 14, vuelos diarios desde Buenos Aires por sólo 99 dólares, incluyendo tasas, impuestos, cena y más; sale de Aeroparque a las 20 y regresa a las 6 del día siguiente.

En Internet

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