
Créditos: Ohlalá
CARILO.- Las cabalgatas y travesías en cuatriciclo son habituales en Cariló. El lugar, con su justo equilibrio entre bosque y playa, arboledas y médanos, es ideal para las dos actividades, obviamente no con el vértigo del turismo aventura, pero sí para entretenerse un rato.
Los caballos tienen toda una tradición acá que los habitués conocen muy bien. Maito (prefiere que se lo mencione así, como lo llaman desde hace cincuenta años en la zona) es uno de los propietarios de caballos para alquiler y un personaje ilustre de la villa: guía estas cabalgatas desde hace casi tres décadas y últimamente suele pasear a los hijos de algunos de los chicos con los que trabajó en sus primeros años. "Me traen fotos de entonces y hasta me piden el caballo que quieren por el nombre", cuenta, feliz, Maito.
Desde la esquina de Pino y Tero, en dos horas, por 30 pesos, recorre con algunos de sus veinte mansos animales parte de la reserva, las dunas y la playa. Por su relación con los propietarios de buena parte de Cariló, tiene acceso preferencial a lugares vedados para otros. Y si hay luna llena, hace las mismas salidas de noche, lo que es más interesante todavía.
El que también sale de noche, con la luna, es el platense Carlos Bourimborde. Pero él va en cuatriciclo. En su empresa, Motorrad, tiene una flota de cincuenta de estos vehículos y los maneja como quiere por los altos médanos camino a Villa Gesell.
Un paisaje distinto
Los cuatri son todo un tema en Cariló. Para qué negarlo: a muchos vecinos no les causa ninguna gracia estos vehículos que circulan no muy discretamente por delante de sus refugios tan lejos del mundanal ruido (en teoría).
Esto sucede cuando los turistas los alquilan por el día. Pero las travesías de Bourimborde, diurnas o nocturnas (que suelen terminar con un fogón en la playa), no son urbanas, sino que apuntan a los altísimos médanos hacia el sur, que forman un paisaje desértico, desconocido y sorprendente incluso para veraneantes de muchos años en la zona. Y también ideal para hacer una parada y lanzarse con una tabla de sandboard, si se anima.
Bicho raro
Más una debilidad personal que una herramienta de trabajo, el bicho raro de la escudería de Carlos Bourimborde es el carro de vela traído de Francia hace un par de décadas. Como los cuatriciclos, lo alquila. Pero es más frecuente verlo a él manejándolo en dos ruedas, a toda velocidad.
Más camas para esta temporada
CARILO.- Hace dos décadas no había mucho para elegir a la hora de alojarse en este bosque. Ahora, las ofertas de hoteles, aparts y cabañas suman casi cincuenta. Y son varios los sitios inaugurados justo a tiempo para la próxima temporada.
Cariló Forest es un nuevo apart hotel a pocos pasos del mar, en Avutarda y Avellano, con todos los servicios estándar, piscina, jacuzzi y carpa en el balneario. El hotel Dock del Mar, en Avutarda y Jacarandá, cuenta con treinta habitaciones, dos piscinas climatizadas, gimnasio, sauna y cocheras cubiertas.
Otro es el Tunkelen Cariló, también sobre Avutarda (al 900): 24 departamentos totalmente equipados, con cocina y parrillas. Y el mes último abrió sus puertas Costa Cariló, en Albatros y Jacarandá, con la particularidad de que sólo recibe a mayores de 14 años en sus departamentos de uno, dos y tres ambientes con balcón terraza y vista al mar.
Casa Grande, en cambio, ofrece actividades recreativas para los chicos. Aromo, entre Boyero y Becasina, tiene departamentos de 140 metros cuadrados, gimnasio y piscina climatizada.
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