
- Lo primero que tenés que revisar es el nivel de fluidos. Agregá líquido refrigerante al agua del radiador, completá el agua del limpiaparabrisas, verificá el aceite del motor y cambialo si es necesario. El líquido hidráulico y el de frenos tienen que estar al máximo.
- Chequeá la suspensión, el sistema de frenos y el estado de las pastillas.
- Procurá que las luces altas, bajas y de posición estén en buen estado.
- Chequeá alineación y balanceo para una conducción más cómoda y segura.
- Comprobá que el dibujo de los neumáticos tenga profundidad suficiente, así se adhiere a diferentes superficies. Además, es importante chequear que la presión sea la que sugiere el fabricante. ¡No te olvides de la rueda de auxilio!
- Fijate que el parabrisas no tenga marcas, picaduras o rajaduras que puedan alterar la visibilidad de quien esté al volante.
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Lucila Dietrich