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 • HISTORICO

Puerto Deseado está al alcance de todos

El amarradero pesquero más importante de la Patagonia también tiene un perfil turístico; el viento acompaña la visita




PUERTO DESEADO.- Situado al noroeste de la provincia de Santa Cruz, Deseado es el puerto pesquero más importante de la Patagonia. Exporta 60.000 toneladas de pescado por año y tiene un movimiento anual de 400 barcos.
Pero en estos últimos años ha dejado de lado su perfil comercial para comenzar a explotar su potencial turístico. El más importante de ellos es la Reserva Natural Ría Deseado, un fenómeno geológico único en América del Sur, donde el río Deseado, tras su desaparición por movimientos tectónicos, se retiró dando entrada al agua de mar, que acabó ocupando los 42 kilómetros del antiguo cauce.

Gaviotas y pingüinos

La ría representa hoy una de las reservas faunísticas más importantes de la Argentina. Este es el hábitat de la tonina overa, un cetáceo apenas más grande que el delfín y de coloración similar a la orca. También sirve de refugio a cinco especies de cormoranes, pingüinos, gaviotas, palomas antárticas, ostreros y otras aves de mar.
Varias empresas de turismo realizan excursiones en lancha a las distintas islas de la ría y a sus intrincados recovecos. Las embarcaciones avanzan por las aguas calmas de un tono esmeralda rumbo a las islas interiores escoltadas por las toninas que saltan como indicando el camino.

Distancias insondables

La distancia entre el continente y las islas no es mucha, pero parece insondable: el mar es siempre ancho. Las gaviotas anuncian la aparición de un islote habitado sólo por aves marinas, una pequeña extensión de tierra yerma y rocas multicolores que los rigores del clima han mantenido al resguardo de la presencia humana.
Hay que caminar con cuidado porque entre los arbustos bajos que lo cubren todo anidan las gaviotas y arman sus cuevas los pingüinos.
A medida que las lanchas se internan ría adentro, el agua se torna más verde y el sonido del mar desaparece. Altas paredes de piedra lacerada van encajonando los canales. La fauna terrestre también es muy variada y prolífica. Abundan el guanaco, el ñandú, la mara o liebre patagónica, el piche (especie de armadillo pequeño), el zorro gris, el flamenco, el cisne de cuello negro y distintos tipos de garzas.
La flora de la región es típica de la estepa, conformada por arbustos y gramíneas como el neneo, el calafate, el duraznillo, la mata negra y el molle, arbusto con características de árbol -llega a superar los tres metros de altura- del cual se extrae una resina que se utiliza como incienso.
La ciudad de Puerto Deseado es muy particular. Calles anchísimas, donde sólo circula el viento, describen un trazado urbano de tipo inglés. Sobre las veredas, igualmente anchas, descansa gran cantidad de edificios de principios de siglo, construidos con piedras de la zona labradas a mano y techos de chapa a dos y cuatro aguas.
Quizás el más representativo de ellos es la estación de ferrocarril, declarada de interés turístico nacional por la Secretaría de Turismo de la Nación.

Un deseo

Esa sensación de espacio inabarcable y de soledad que inspira la Patagonia no disminuye aquí ni se sosiega: el ejido municipal de Puerto Deseado es de 8000 hectáreas para un total de 8500 habitantes (la densidad poblacional de Santa Cruz es de 0,7 habitante por kilómetro cuadrado).
Hay dos historias muy distintas sobre el origen del nombre de la ciudad. Una, que es al parecer la verdadera, cuenta que el marino inglés Thomas Cavendish entró en la ría en 1586 y bautizó el lugar Desire, el nombre de su nave.
Otra, que es la que uno elige por bella, cuenta que un marino desconocido -quizás uno de los que acompañaron la expedición de Charles Darwin de 1834-, fatigado por tanto viaje y tanta ausencia, se enamoró de este sitio y le dio el nombre de su anhelo: el puerto deseado desde el mar infinito; la patria y el descanso; el regreso a casa.

Por los alrededores

Paseos cercanos
Desde la ciudad se pueden realizar visitas a otras reservas cercanas, como el Refugio de Vida Silvestre Cañadón del Duraznillo, la Reserva Provincial Isla Pingüino y la Reserva Natural Intangible Cabo Blanco.
Deseado es también un buen punto de partida para conocer el cañadón del río Pinturas -donde está la Cueva de las Manos- y el Monumento Natural Bosques Petrificados.
Durante el período jurásico de la era mesozoica -hace aproximadamente 150 millones de años- existían en esa zona bosques de coníferas que fueron cubiertos por lava. Luego, el agua de lluvia, cargada de sales de silicio, se encargó de sustituir el tejido vegetal por materia inorgánica mineral. El paso del tiempo y nuevos acontecimientos geológicos -como la era glaciaria o la aparición de la cordillera de los Andes- contribuyeron al descubrimiento de los árboles que se hallaban bajo la ceniza volcánica. Hoy se puede recorrer este campo inmenso que el ojo humano no llega a mensurar, donde yacen, como testimonios del pasado, inmensos troncos petrificados.

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