
Primer fin de semana de Benjamín en su vida. Y de algún modo también primer fin de semana para nosotros. El sábado siguieron las visitas y las presentaciones en sociedad y el domingo por fin estuvimos solos. Bueno, solos no, en familia. De hecho, desayunamos todos juntos:

Yo me vengo sintiendo ya muy bien, casi óptima. En realidad, podría estar mejor si no fuera porque dejé de tomar los analgésicos. Decidí hacerlo porque tomarlos me hacían sentir realmente muy bien y entonces luego andaba de lo más enérgica de acá apara allá y al final a la noche terminaba con la zona de la operación inflamada. Conclusión: mejor que los dolores me marcaran el paso.
Por lo demás, las cosas por aquí no podrían estar mejor. Nos sentimos como en un idilio permanente. Benjamín come, caga y duerme y nosotros somos felices cuando come, caga o duerme. O sea.
El tiempo promedio de sus dormidas son unas tres horas, así que los días, en realidad, más que días y noches, han sido como un gran continuado. No hay un principio y un final de la jornada. La vida como un flujo, digamos.
Estamos gastando, promedio, cuatro pañales por cada cambiada. De veras. Se ve que le gusta hacer pichín justo en ese momento, porque lo anda tomando ya como costumbre. Cuando pasa así, además de otro pañal solemos necesitar otra muda de ropa, porque también se le moja la parte de arriba. Y más de una vez nos pasó que, apenas cambiado y vestido a nuevo, rrruuuuuuummm, se escucha. Eso es que se cagó otra vez. Creo que el pequeño no tendrá problemas para mover el vientre. Y ahora lo digo de lo más canchera, pero lo cierto es que llamamos al pediatra para ver si era normal hacer tanta caca. Yo me asusté. Pensé que por ahí andaba mal del estómago, pero el pediatra nos dijo que podía cagar con cada teta que tomaba. Y si la mano viene así, estamos listos, porque con las tetas sigue dale que te dale. Lo gracioso es que, como duerme con nosotros, de repente estamos en la cama, conversando o quedándonos dormidos y rrruuuuuummmmmmmm, se escucha otra vez. Un grande.
Yo me vengo sintiendo ya muy bien, casi óptima. En realidad, podría estar mejor si no fuera porque dejé de tomar los analgésicos. Decidí hacerlo porque tomarlos me hacían sentir realmente muy bien y entonces luego andaba de lo más enérgica de acá apara allá y al final a la noche terminaba con la zona de la operación inflamada. Conclusión: mejor que los dolores me marcaran el paso.
Por lo demás, las cosas por aquí no podrían estar mejor. Nos sentimos como en un idilio permanente. Benjamín come, caga y duerme y nosotros somos felices cuando come, caga o duerme. O sea.
El tiempo promedio de sus dormidas son unas tres horas, así que los días, en realidad, más que días y noches, han sido como un gran continuado. No hay un principio y un final de la jornada. La vida como un flujo, digamos.
Estamos gastando, promedio, cuatro pañales por cada cambiada. De veras. Se ve que le gusta hacer pichín justo en ese momento, porque lo anda tomando ya como costumbre. Cuando pasa así, además de otro pañal solemos necesitar otra muda de ropa, porque también se le moja la parte de arriba. Y más de una vez nos pasó que, apenas cambiado y vestido a nuevo, rrruuuuuuummm, se escucha. Eso es que se cagó otra vez. Creo que el pequeño no tendrá problemas para mover el vientre. Y ahora lo digo de lo más canchera, pero lo cierto es que llamamos al pediatra para ver si era normal hacer tanta caca. Yo me asusté. Pensé que por ahí andaba mal del estómago, pero el pediatra nos dijo que podía cagar con cada teta que tomaba. Y si la mano viene así, estamos listos, porque con las tetas sigue dale que te dale. Lo gracioso es que, como duerme con nosotros, de repente estamos en la cama, conversando o quedándonos dormidos y rrruuuuuummmmmmmm, se escucha otra vez. Un grande.
Otra cosa: no paro de pedirle al hombre de la casa que me sirva agua. No saben la sed que siento cuando le doy de comer al Benja. Una sed que no sentí en mi vida. Uff. Debo estar tomando 6 litros de agua por día.
Hoy Benjamín cumple una semana y hoy lo llevamos al pediatra, al mismo que lo vio durante la estadía en clínica. Será nuestra primera salida since then. Cheers!
SEGUIR LEYENDO


Lanzamos Wellmess, el primer juego de cartas de OHLALÁ!: conocé cómo jugarlo
por Redacción OHLALÁ!

Gala del Met: los 15 looks más impactantes de la historia
por Romina Salusso

Kaizen: el método japonés que te ayuda a conseguir lo que te propongas
por Mariana Copland

Deco: una diseñadora nos cuenta cómo remodeló su casa de Manzanares
por Soledad Avaca Cuenca


