• HISTORICO

Regreso a Jamaica

Mientras celebra 50 años de independencia, la isla de Bob Marley recibe cada vez más sudamericanos gracias a nuevos vuelos y conexiones




OCHO RÍOS.– Ah, Jamaica... Caribe, playas, reggae, la doctrina del no problem, hoteles con todo incluido, rastas, tragos con ron Appleton, trineos de hielo por la montaña mística a 70 kilómetros por hora...
Mmm, un momento: ¿trineos de hielo en Jamaica? Bueno, así parece. Ahí bajan, desde lo alto de la Mystic Mountain, que domina Ocho Ríos, localidad turística 85 kilómetros al este del aeropuerto internacional de Montego Bay, en el norte de esta isla de la fantasía. Una isla tan fantástica que, a pesar de retozar y vibrar en un verano eterno, tiene entre sus máximas atracciones turísticas unos carritos diseñados a imagen y semejanza de los bobsleds utilizados sobre hielo, aunque en este caso andan por unos rieles.
Estas cosas pasan en Jamaica, aunque no sin cierta explicación. La curiosa montaña rusa mimetizada con la jungla de Mystic Mountain es un vertiginoso homenaje al histórico debut del equipo nacional jamaiquino de bobsled en los Juegos Olímpicos de Invierno, en 1988, en Calgary, Canadá. Una insólita anécdota deportiva recreada en la película Cool Runnings (Jamaica Bajo Cero, cuándo no, en la Argentina), de 1994.
No sólo por los trineos, Jamaica es una isla caribeña distinta. Es, de hecho, una de las más extensas, con Cuba y La Española (Dominicana y Haití). Y en agosto acaba de celebrar el cincuentenario de su independencia del Reino Unido (a diferencia de tantas vecinas y competidoras turísticas, aún colonias inglesas, francesas u holandesas). Jamaica tiene una intensidad especial y una original cultura popular que ha dado para el mundo personalidades y obras como las de Bob Marley, Marcus Garvey y Usain Bolt. Se podría decir que, en términos regionales, Jamaica es más comparable con Cuba que con Aruba o Saint Marteen. Y como destino turístico, también.

Cascadas de postal

Así que aquí hay trineos, cómo no, pero nadie encontrará ocho ríos. Como mucho tres o cuatro. El nombre de Ocho Ríos se originaría en una deformación inglesa del nombre español Chorreras (cascadas), debido a la presencia de las Dunn’s River Falls, cascadas que aún hoy llaman tanto la atención y que compiten mano a mano con Mystic Mountain como excursión turística local. Las Dunn’s, además de ser muy bonitas y de desembocar en el mar, se derraman sobre unas largas escalinatas de piedra fácilmente escalables, o más bien caminables y trepables. El paseo es entretenido y muy fresco, pasado por agua, lo cual no tiene nada objetable en el calor jamaiquino.
Trineos y cascadas, claro, son apenas suplementos para el auténtico fuerte de Ocho Ríos, que junto con Montego Bay y Negril conforma la trilogía de playas más pobladas por el turismo internacional en la tierra de Bob Marley.
Las playas, si bien públicas, están dominadas por los resorts, en su mayoría eslabones muy parecidos entres sí, de cadenas internacionales con varias propiedades en Jamaica y en otras islas: Breezes, Sandals, Secrets, Half Moon, Couples son algunos de los sugerentes nombres visibles desde la ruta, aunque siempre detrás de muros y rejas.
Escalar las Dunn’s River Falls, un fresco imperdible de Ocho Ríos, polo turístico en el norte de la isla

Escalar las Dunn’s River Falls, un fresco imperdible de Ocho Ríos, polo turístico en el norte de la isla - Créditos: Corbis y AFP

Bien conocidos por los aficionados al Caribe, son complejos con cientos de habitaciones, playa, piscinas, restaurantes y salones varios, muy probablemente spa, y otras comodidades y servicios como para... jamás necesitar salir de allí ni pagar nada, ni una botella de agua mineral, por fuera del paquete previamente adquirido. Un régimen conveniente en comodidad y en presupuesto para el huésped, aunque lejos de lo ideal para conocer realmente un destino, si tal cosa por alguna razón estuviera entre las prioridades del turista. A este micromundo paralelo y todo incluido, muchos jamaiquinos lo llaman Jamerica.
Para el viceministro de Turismo y Entretenimiento de Jamaica, Damion Crawford, semejante aislamiento hotelero presenta un desafío. Con 32 años, largos dreadlocks (cabello trenzado a lo rastafari, religión minoritaria, pero muy característica de la isla), trabaja por estos días en un programa para realizar eventos culturales, en principio mensuales, que conformen un hasta ahora inédito ámbito de encuentro entre la población local y los forasteros, en este caso extramuros.
"Esperamos comenzar en un par de meses. Será una experiencia positiva para todos", dice Crawford, que en sus días de estudiante en la Universidad de las Indias Orientales se destacó como corredor en cien metros llanos, especialidad jamaiquina, como bien se recuerda en cada edición de los Juegos Olímpicos.
La situación no es simple. Es cierto que los hoteles le dan la espalda a la Jamaica verdadera. Pero también es muy real que los centros urbanos de la isla no son necesariamente amistosos para el extranjero, por ponerlo en los términos más suaves. No por nada, los turistas aterrizan directamente en el soleado aeropuerto de Sangster, de Montego Bay, y ni siquiera se incomodan en pasar por Kingston, la capital. Cuando los resorts desalientan a los turistas a aventurarse en solitario por las callecitas de, por ejemplo, Ocho Ríos, no lo hacen sólo por mezquindad con el entorno. También quieren evitarse problemas concretos.

Más turistas latinos

A Mobay, justamente, comenzaron a llegar el 11 de diciembre último los aviones de Copa Airlines desde ciudad de Panamá, con dos frecuencias semanales. La jugada debe haber resultado porque un año después, a partir del 17 de diciembre próximo, esas salidas aumentarán a cuatro por semana.
Lo interesante de este vuelo desde Panamá es que ofrece una muy conveniente posibilidad de conexión para pasajeros de toda América latina, que antes solían viajar vía Miami (previa obtención de la correspondiente visa norteamericana, con lo que eso implica) para llegar a la capital de los resorts en Jamaica.
La novedad tuvo un efecto inmediato en las estadísticas: en diciembre, la llegada de turistas latinoamericanos a la isla aumentó en un 36 por ciento. De todos modos, el creciente interés de los latinos por Jamaica ya se notaba antes del arribo de Copa a Montego: durante los meses previos de 2011 los turistas de países como Argentina, Brasil y Colombia habían aumentado en un 23 por ciento.
La enorme mayoría de los turistas extranjeros en la isla son, sin embargo, norteamericanos, seguidos por canadienses. Las recientes turbulencias económicas en los Estados Unidos, no obstante, parecen haber despabilado a los jamaiquinos, que se aprestaron a salir en busca de otros mercados. Así es que diez días atrás en la última edición del Japex, el evento anual de la industria turística jamaiquina, en Ocho Ríos, hubo compradores invitados de América del Sur, República Checa y China, entre otros países no muy frecuentes en la feria.
Escalar las Dunn’s River Falls, un fresco imperdible de Ocho Ríos, polo turístico en el norte de la isla

Escalar las Dunn’s River Falls, un fresco imperdible de Ocho Ríos, polo turístico en el norte de la isla

Otra razón para atraer más movimiento es el flamante puerto de cruceros de la compañía Royal Caribbean, en Falmouth. Esta pequeña población es la capital de Trelowny, parroquia (o provincia) donde nació (a pocos minutos del nuevo puerto) Usain Bolt, último héroe nacional en sumarse a nombres tan idolatrados por los jamaiquinos como Robert Nesta Marley y (el líder político) Marcus Garvey. Marley y Garvey, curiosamente, nacieron en la parroquia de St. Anne, la misma a la que Ocho Ríos pertenece.
Ocho Ríos es el lugar que eligió para vivir, 25 años atrás, el francés Pierre Battaglia, gerente del Couples Sans Souci, un resort que sólo admite parejas sin niños. No es habitual encontrarse con franceses, ni residentes ni turistas, en Jamaica. "En general, cuando viajamos al Caribe, elegimos justamente las colonias francesas", explica Battaglia. "Pero a mí me tentó el desafío. En los 80, la industria turística acá era mínima. Yo venía de trabajar en un hotel en Niza. Era como pasar de manejar una Ferrari a una bicicleta. Pero me enamoré del lugar, del clima y de la gente."
El Couples Sans Souci tiene una política restrictiva. Pero no se podría decir que deje afuera demasiados clientes: Jamaica (o Jamerica) es, de por sí, un clásico destino de parejas, en particular de luna de miel. También, y cada vez más, es un destino directamente de casamiento, en línea con la actual tendencia de turismo nupcial. Hoteles como el Sans Souci ofrecen un completo servicio de bodas sobre la arena, desde los detalles legales hasta el catering, la música en vivo y la decoración, todo a gusto de los novios. En los últimos días, Karla, la wedding planner de la casa, tenía como misión prioritaria ubicar un colombófilo que le alquilara las palomas solicitadas por una pareja norteamericana para el instante del sí. No problem, respondió. Palomas casamenteras o trineos de hielo por la jungla, todo puede ser en Ocho Ríos.

Reggae lovers: bandas, discos y festivales

El reggae, banda de sonido oficial de las últimas cuatro décadas en la isla, es seguramente el producto jamaiquino más exportado y reconocido alrededor del mundo. Por eso, desde el tímido oyente de los hits de Bob Marley hasta el coleccionista de oscuros vinilos de sellos como Studio One o Treasure Isle, quien aterriza en esta cadenciosa Tierra Prometida es probable que espere vivir la experiencia musical de su vida.
Es cierto que en el mismo aeropuerto de Montego Bay, junto al retiro de equipaje, suele haber un trío de mento (antecedente folk del reggae) tocando en vivo, como comité de bienvenida. Pero, después, la drástica división entre los hoteles y la vida normal hacen difícil un acercamiento serio a la cultura roots.
Eso sí, a ningún resort le falta su banda residente especializada en repasar las más obvias canciones de Marley, sobre todo aquellas con la palabra love en el título: Is This Love, One Love, Could You Be Loved...
Para ver otro tipo de shows, más auténticos, la opción más lógica es apuntar a grandes festivales como el Rebel Salute (Richmond Estate, 18 y 19 de enero) y el Reggae Sumfest (Montego Bay, 21 al 27 de julio), "el show de reggae más grande en la Tierra".
En cuanto a discos, es más simple encontrar CD o vinilos jamaiquinos de todas las eras del reggae en Londres, Tokio o San Pablo. All gone (no quedó nada), resumió un vendedor de CD pirateados en Ocho Ríos ante una inocente consulta por viejos discos de ska.

Datos útiles

  • CÓMO LLEGAR

    Copa. Vuelos de Buenos Aires a Montego Bay, con conexión en Ciudad de Panamá, desde US$ 1378. Hay dos frecuencias semanales, que en diciembre se duplicarán.
  • DÓNDE DORMIR

    Couples Sans Souci: a pesar de ser un resort, es algo más íntimo que muchos de sus vecinos sobre las playas de Ocho Ríos, con apenas unas 150 habitaciones. Atención: sólo admiten parejas, nada de huéspedes solitarios ni niños. Desde 300 dólares la habitación por noche (aunque abundan las promociones por paquetes). En Internet, couples.com .
  • DÓNDE COMER

    Miss T’s Kitchen: un notable restaurante, casero y sofisticado a la vez, que parece levemente fuera de lugar en la no tan glamorosa ciudad de Ocho Ríos. Cocina jamaiquina tradicional con toques modernos en un ambiente informal, pero cuidado. 65 Main Street, Ocho Ríos.
  • Scochie’s Ocho Ríos: hay muchos paradores de ruta parecidos, pero este es uno de los más famosos a la hora de comer jerk chicken, el pollo asado con un picante aderezo, típico plato jamaiquino para probar junto con una Red Stripe, la cerveza local. Aquí lo preparan en parrillas a la leña y con chapas apoyadas directamente sobre el pollo (o el cerdo, condimentado de la misma manera). Simple y auténtico. En Drax Hall, a pocos minutos de la ciudad de Ocho Ríos, pero para llegar lo más simple es pedir un taxi en su hotel.
  • QUÉ HACER

    Mystic Mountain: a minutos del centro de Ocho Ríos, en este pequeño parque temático la propuesta es ascender hasta la cima de la montaña a bordo de una especie de medio de elevación de centro de esquí. Desde arriba (donde hay bar panorámico, con espectacular vista de la bahía, y tienda de regalos), la idea es bajar en unos carritos similares a trineos tipo bobsled (mucho más habituales sobre hielo, claro), con los colores de Jamaica, por rieles, entre la selva y a gran velocidad. Adultos, 68 dólares; niños hasta 12 años, 46 dólares. En el mismo parque también se puede hacer canopy.

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