PARIS (EFE).-Francia es el tercer país del mundo por ingresos del turismo exterior, con unos 33.000 millones de euros el año último. Uno de los sectores más sensibles ante este tipo de situaciones de violencia es el turismo.
El ministro delegado de Turismo, Léon Bertrand, había admitido que "la imagen de Francia en el extranjero es muy importante para que la gente invierta aquí y nos visite", y manifestó su preocupación por la posibilidad de que la situación se mantuviera en el tiempo. No obstante, en las dos primeras semanas no hubo menos visitantes en los principales atractivos, como la Torre Eiffel o el Louvre.
Diversos gabinetes de analistas han coincidido en que la oleada de violencia puede deteriorar la imagen de Francia en el exterior, y responsables gubernamentales franceses manifestaron su descontento por la visión a su juicio injustamente catastrófica que han ofrecido muchos medios de comunicación extranjeros.