
Sofía me dijo de ir a comer esta noche.
Yo no sé. Ayer no salí de la cama.
Mamá se está portando genial. Se instaló en casa y se ocupa de todo (cómo se me queja Mirti!). Hace las compras, organiza la comida, lleva y trae a los chicos al colegio y baña a Lucas.
Por momentos, me siento una basura.
Llamé a Chivi y le dije "reagendá Silvina, no sé"
Lauchi, mi socia, bien. Entiende. A ella le pasó algo parecido, pero no llegó a casarse.
Ayer me desperté y sencillamente, no fui capaz de moverme. No pude destaparme y armarme de la voluntad necesaria como para empezar el día.
Prendí el celular y había como 18 llamadas perdidas de Nicolás.
Mensajes de texto y de voz que borré sin leer o escuchar.
Lloré toda la mañana. Cerré la puerta, apagué el teléfono y lloré. Y me sentí poca cosa y desgraciada.
Pasó el día sin que yo me diera cuenta.
Mamá entró como a las siete de la tarde y me dijo. Los chicos se bañan?
Y me despertó del letargo.
Tengo chicos
Tengo tres hijos que no son sin mí.
Tengo una lista de gente imprescindible en mi vida.
Y Nicólás no figura.
Soy yo, y mis chicos.
Y la gente que no me destroza el alma.
Sofía me dijo de ir a comer esta noche.
Y yo le dije que sí.
BTW: cuál era el placer de los Dioses?
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