
Créditos: Ohlalá
SAINT MORITZ.- Sólo treinta países del mundo pueden usar el nombre de Saint Moritz en las marquesinas, ya sea de sus hoteles, tiendas, restaurantes, joyerías, o en productos como perfumes, cigarrillos y vinos, porque la emblemática ciudad suiza, en 1986, se registró como marca.
Tan famosa como los relojes, los chocolates o los colegios helvéticos, Saint Moritz se pavonea en el mundo del turismo con el slogan Top of the World.
"Esta ciudad tiene algo de la fantasía francesa, mucho de la precisión alemana y una cuota de la exuberancia italiana", me comentaba un colega suizo mientras almorzábamos en el Segel Club, a orillas del magnífico lago de Saint Moritz.
Verdad indiscutible, porque en los restaurantes la cocina italiana es una invitada de honor, la puntualidad en el transporte es una obsesión alemana y las vidrieras de las tiendas muestran los modelos de los modistos más famosos de Francia. Y nadie que haya conocido este lugar de los Alpes suizos, en el cantón alemán de la Engadina, ha escapado al embrujo que los suizos consiguieron gracias a la calidad de sus servicios y la belleza de sus paisajes.
Patrimonio nacional
¿Suiza, Switzerland, Scweiz, Suisse o Svizzera? No importa como pronuncie el nombre del país, porque en cualquier lugar de la Tierra alguien lo asociará con Saint Moritz ya que lleva más de 3000 mil años de historia y casi 500 desde que los primeros peregrinos llegaron a tomar baños termales, alentados por la absolución que les prometía el papa León X.
En invierno o en verano, la villa siempre se encuentra colmada por viajeros llegados de todo el mundo, a pesar del alto cachet que hay que pagar para pasar unos días en ella.
Saint Moritz nunca ha dejado de crecer: hoy tiene más de 7000 habitantes, posee unos 50 hoteles, 6000 camas en departamentos que se alquilan, 25 lagos de montaña, un servicio espectacular de funiculares, más de 240 kilómetros de pistas de esquí, mujeres elegantes de nacionalidad imprecisa y tantos coches Mercedes Benz y Porche deportivos con portaequipaje para una sola valija, que parecería que los regalan.
Nada de eso, si tenemos en cuenta que una bicicleta de última generación para practicar uno de los deportes favoritos de los suizos -el mountainbike- puede llegar a costar 1500 dólares.
Las dos caras
Saint Moritz es una vidriera codiciada para lo más granado del jet-set europeo, porque desde allí pueden saltar a las tapas de las revistas más leídas del mundo.
Pero a Saint Moritz llegan también monarcas, políticos y millonarios que prefieren un perfil bajo y suelen frecuentar clubes privados de altísimo costo como el Corviglia, el Cresta o el Chesa, lugares donde estos pasajeros VIP no hablan de dinero ni de negocios.
Top of the World. Esa es la consigna de Saint Moritz y bien alto que ha llegado. Hoy, esta ciudad que montó su fama como el mejor centro de esquí de nieve europeo ha incrementado la llegada de turistas hasta tal punto que es mayor la cantidad de huéspedes que llegan en verano que los que arriban para la temporada blanca.
Así, durante los meses de calor, el esquí es suplantado por un sinnúmero de deportes como raffting en el correntoso río Inn, trekking de montaña, muontain bike, golf, parapentismo o safaris de observación en el parque nacional.
Por eso dicen que Saint Moritz tiene dos caras: una blanca (entre diciembre y abril) en la que se practican los deportes de caballeros como el bobsleight (esos bólidos lanzados como torpedos por los canales de hielo), el curling, el skeleton, el polo de nieve o el patinaje sobre hielo o aquellos otros que se disfrutan cuando el paisaje cambia por el verde.
Datos útiles
Cómo llegar
En avión US$ 780
Hasta Saint Moritz, de ida y vuelta, con tasas e impuestos. El boleto de ómnibus dentro de la villa es único y cuesta 2 dólares. El funicular al Corviglia cuesta 20 dólares, ida y vuelta.
Hasta Saint Moritz, de ida y vuelta, con tasas e impuestos. El boleto de ómnibus dentro de la villa es único y cuesta 2 dólares. El funicular al Corviglia cuesta 20 dólares, ida y vuelta.
Sube con dos combinaciones hasta una altura de más de 3000 metros, desde donde se tiene una vista incomparable de la villa.
Gastronomía
Un café en la confitería cuesta 2 dólares. Un almuerzo turístico puede costar 15 dólares, con gaseosa. Una pizza, desde 10 dólares. Un plato de pasta en un restaurante cuesta desde 13 dólares.
Devolución del IVA
En Suiza, a los turistas extranjeros se les reintegra el IVA, que es de 7,5%.
En Internet
Los funiculares llegan a lo más alto
SAINT MORITZ.- En invierno o en verano, Saint Moritz no se detiene. Cualquiera sea la estación en que se visite la villa, los paseos se multiplican.
Tal vez los más frecuentados, aunque son los más caros, sean los viajes en los espectaculares funiculares y teleféricos, que permiten pasear por las montañas con nieves eternas.
Algunos recorridos son tan extensos que el paseo requiere la combinación de varios funiculares.
En todos los casos, a la calidad del servicio se suma la inolvidable vista que se obtiene desde los picos más altos.
En invierno o en verano, estos medios de elevación siempre cuentan en sus terminales de montaña con confortables restaurantes y confiterías, plataformas panorámicas y terrazas para tomar sol.
Como en Suiza la pasión por los perros es tan fuerte como las caminatas en las montañas (es común verlos haciendo trekking junto con sus amos, o sentados dentro de la canasta de la bicicleta), en algunas plataformas disponen de un Dogui Bar, un sitio apartado, donde siempre habrá agua y platos de comida servida.
La oficina de turismo organiza de manera permanente las semanas deportivas, las actividades culturales y el lanzamiento de ofertas turísticas. Y lo mejor, si se puede, es preparar las valijas y disfrutar de esta ciudad porque lo de Top of de World va muy en serio.
Carlos Manuel Couto
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