Newsletter
Newsletter

Sarajevo: en paz, digna y hospitalaria

La capital bosnia, en tiempos de posguerra, cura heridas y recupera el viejo atractivo turístico


Créditos: Ohlalá



SARAJEVO, Bosnia-Herzegovina (El País, de Madrid).- Cuando la guerra estalló en Bosnia-Herzegovina, en la primavera de 1992, quienes habían visitado antes Sarajevo no podían creer que una ciudad tan bella llegara a ser escenario de una tragedia tan sangrienta.
Pero ocurrió. El "siglo XX corto" (así llamado por el historiador inglés Eric Hobsbawm) comenzó en Sarajevo con el magnicidio del archiduque austríaco Francisco Fernando, que desencadenó la I Guerra Mundial en 1914, y terminó en los conflictos de la antigua Yugoslavia a principios de los años noventa. La capital bosnia ha devenido, por tanto, símbolo de las barbaries de la pasada centuria.
Los turistas de la Sarajevo anterior a la guerra se asombraban ante la mezcla tan insólita en una ciudad centroeuropea. Esa alternancia de esbeltas mezquitas con iglesias católicas y ortodoxas, y con sinagogas judías cautivaba a los viajeros en una ciudad que fue multicultural y cosmopolita durante siglos; una urbe de alrededor de medio millón de habitantes donde convivían, o al menos coexistían, musulmanes, croatas y serbios.

Huellas de la convivencia

Esta virtud indiscutible se transformó en un pecado cuando la intransigencia nacionalista de los radicales serbios decidió poner cerco a la ciudad en abril de 1992. A partir de ahí, los integrismos políticos y religiosos de las tres comunidades impusieron la lógica de las pistolas hasta el otoño de 1995. Los símbolos culturales y religiosos fueron el objetivo predominante de los bombardeos en un intento de borrar las huellas de la convivencia. La barbarie alcanzó su punto máximo con la destrucción de la Biblioteca Nacional.
Casi nueve años después del final de la guerra, el ajetreo de los ya centenarios tranvías, siempre atestados y que brindan a la ciudad un delicioso aire centroeuropeo, muestra la renovada vitalidad de la capital de Bosnia-Herzegovina, su voluntad de recuperar aquella belleza.
Salvo en algunos barrios periféricos, en la zona cercana al aeropuerto y en áreas muy delimitadas del centro, los restos del reciente conflicto apenas se advierten hoy en Sarajevo. Sólo las tumbas de soldados muertos diseminadas en los parques recuerdan el drama reciente.
Las enormes inversiones de las Naciones Unidas, la Unión Europea, los países árabes y un sinfín de organizaciones internacionales han rehabilitado casas, calles, obras públicas y los principales edificios monumentales.

Un encanto especial

Algunos lugares simbólicos, como la Biblioteca Nacional o el Parlamento, todavía esperan su restauración. Pero la gran mezquita de Gazi Husnev Bey vuelve a lucir su esbelto alminar; el barrio otomano bulle con el comercio tradicional de tapices, marroquinería y objetos de cobre en un paisaje de tejados rojizos de cuatro aguas.
Apenas unos centenares de metros más allá, teatros, cafés, centros educativos y sedes políticas dan cuenta de los tiempos de la ilustración decimonónica que el Imperio Austro-Húngaro trasladó a Bosnia durante la dominación de Viena, entre 1878 y 1914.
Las ciudades atravesadas por un río siempre tienen un encanto especial y su expansión urbana se ha organizado de acuerdo con el trazado del curso del agua. Sarajevo no es una excepción, y el Miljacka la surca y separa los barrios antiguos de las zonas de expansión surgidas en las últimas décadas, que se encaraman por las verdes laderas que flanquean el cauce.
Ni siquiera el drama hizo perder a los naturales de Sarajevo la dignidad, la hospitalidad y la elegancia. Destino habitual de los miles de turistas que recorrían la espléndida y cercana costa adriática de Croacia en los años ochenta, Sarajevo comienza a recuperar el esplendor perdido, la belleza robada por la guerra. Es un camino de normalidad que la mayoría de los bosnios espera no tenga vuelta atrás.

Datos útiles

Cómo llegar

Se puede volar vía Roma o Francfort. También, en tren y ómnibus.

Alojamiento

Amplia variedad de hoteles, moteles y casas de huéspedes. Los más económicos, entre 15 y 20 euros. De más categoría, entre 80 y 100 euros.

Cotización

1 Marka convertible (moneda local), 0,51 euro.

Visa

Se tramita en el consulado. Mignones 2445 (4896-0284/0315). Atención, de 10 a 13.

Montañas, deportes de invierno

Las autoridades intentan fomentar el turismo aventura
SARAJEVO.- Bosnia-Herzegovina es un país montañoso, cuyo paisaje recuerda a los Pirineos. La orografía agreste se impone en cumbres cercanas a los 3000 metros de altura, que asoman a ríos con impresionantes cañones y desfiladeros, como el Neretva, el Drina o el Miljacka.
No extraña, entonces, que Sarajevo haya orientado parte de su oferta turística de la posguerra hacia los deportes de invierno y las actividades de montaña. Resulta difícil imaginar que las estribaciones de las montañas que rodean la capital bosnia fueron escondrijo de los francotiradores serbios que hostigaron a la población civil durante tres años de guerra.
Reconstruida ya la mayoría de las instalaciones que albergaron los Juegos Olímpicos de Invierno de 1984, esta oferta se completa con actividades como el senderismo, el piragüismo o los deportes de aventura, que las autoridades bosnias tratan de impulsar con todas sus fuerzas.
Pero no sólo las autoridades. La necesidad de olvidar la guerra y de volver a la normalidad lleva a los bosnios a deshacerse en atenciones hacia los turistas y hacia la amplia comunidad de extranjeros que reside en el país desde que concluyó el conflicto en 1995, y se instalaran numerosos organismos internacionales.
Miguel Angel Villena

¡Compartilo!

SEGUIR LEYENDO

¿Cuáles son los mejores lugares para probar este clásico postre italiano?

¿Cuáles son los mejores lugares para probar este clásico postre italiano?


por Redacción OHLALÁ!

Tapa de mayo de revista OHLALÁ! con Violeta Urtizberea

 RSS

NOSOTROS

DESCUBRÍ

Términos y Condiciones


¿Cómo anunciar?


Preguntas frecuentes

Copyright 2026 SA LA NACION


Todos los derechos reservados.

QR de AFIP