

Hay que ser más expeditivos y darle menos vuelta a las cosas. La vida es larga y complicada como para agregarle tanto drama.
-Amor, no desarmes nada, voy al casamiento con los chicos, está todo bien.
Y todos relativamente contentos.
Entonces mañana me espera uno de esos eventos que arrancan de día en un campo en no sé dónde y terminan con una vuelta no sé cuándo. (Y no es el de Lopilato y Bublé, claro).
Tengo todo el día para ensayar looks que difícilmente logren la transición de la tarde a la noche, del romántico al glam, del calor a los 17 grados. Con tanta boda ajena encima uno diría que habría pulido la práctica pero siempre me quejo de lo mismo. Nunca sé qué ponerme y caigo en el clásico "no tengo ropa" repetido incansablemente a cada una de las chicas. Hay cosas que no cambian.
Lo único que tengo claro es que me llevo las chatitas de repuesto en un bolso.
Porque que se sepa, mañana, alguien, va a tener que arrancarme de las pistas.
SEGUIR LEYENDO


Lanzamos Wellmess, el primer juego de cartas de OHLALÁ!: conocé cómo jugarlo
por Redacción OHLALÁ!

Gala del Met: los 15 looks más impactantes de la historia
por Romina Salusso

Kaizen: el método japonés que te ayuda a conseguir lo que te propongas
por Mariana Copland

Deco: una diseñadora nos cuenta cómo remodeló su casa de Manzanares
por Soledad Avaca Cuenca


