
El sábado a la noche, cuando me voy a bañar, dejo mi laptop arriba de la cama con todo abierto al lado del Chico. Con todo el pelo hecho una gran burbuja de shampoo me voy dando cuenta que puede no haber sido una gran idea, que claramente si fuese yo la que está en la cama me vería muy tentada de aunque sea pispear la lista de contactos (aunque no ponerme a leer, claro). Me apuro un poquito más de lo que lo haría normalmente y cuando salgo El Chico sigue con control remoto en mano y la misma cara con que lo había dejado hace minutos.
Hoy difundieron más de 250.000 correos de algunos líderes y políticos americanos . Los correos eran reservados y algunos contenían información privada. Dejemos la política de lado, a mi siempre me vuelve loca pensar que alguien acceda a mi mail; que entre, que lea, que se entere mis historias de amor del pasado, esas charlitas hot que tuviste por el Gtalk, esas cosas que te dijeron, esas cosas que dijiste...
Mara dice que cuando estás en pareja, la privacidad es relativa. Discutimos. Le digo que no estoy de acuerdo, que el hecho que uno esté con alguien no significa que no tenga pasado.
-No entiendo por qué guardás tanta cosa vieja, tantos mails. Borrá todo.
-Porque es mi pasado, nena, porque son recuerdos, que se yo...alguna día tal vez quiera volver a leer todo.
-Un riesgo innecesario si algún día te lo encuentran...
Paranoica, Mara es paranoica y se casó hace demasiado tiempo. Igual me da gracia que piense así. Le digo que algo esconde.
-Y vos, que recuerdos tenés guardados en tu casilla, Mara?
¿Y ustedes?
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