
Bueno, ya nos pusimos de acuerdo con los alimentos. Nicolás aceptó las mejoras que mis abogadas le hicieron a su propuesta y listo el pollo. No está mal. Es justo. Yo no quiero hacerme rica con su plata, simplemente quiero que mis hijos no noten la separación TAMBIÉN en el plano material.
La verdad, es un alivio. Un problema menos en qué pensar.
Mantener esta casa es carísimo, así que mientras vivamos acá, voy a estar ajustadísima, pero cuando nos mudemos, algún día, voy a poder relajar un poquito, y ahorrar.
Yo que ya tengo ahorrado, lo metí en una caja de seguridad del banco, a la que sólo tenemos acceso mi madre y yo.
Nicolás se muda esta semana al departamento vacío de un amigo que vive afuera. Me parece bien por los chicos, así tienen un lugar al que ir y que no sea tan "de visita" como lo es en lo de los abuelos. Pero por él me dan celos, bronca o no sé qué. Saber que tiene "el bulín".
Nada que yo pueda evitar ni en lo que pueda meterme, claro, pero no puedo negar que se me hace un nudo en el estómago cada vez que lo pienso.
Quizá sea momento de salir un poco? Quizá debería asumir mi "soltería" y en los ratos en los que la tristeza no es el sentimiento más fuerte, mirar al mundo (a los hombres) con otros ojos?
Sepan que yo NUNCA estuve sola, mucho menos, soltera.
Será que llegó el momento de encontrarle la parte buena?
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