
Créditos: Ohlalá
El entusiasmo que se vive en Esquel es tan grande como la tormenta que hace unos días llenó de nieve las pistas de su centro de esquí de La Hoya. La temporada se extenderá de este modo muchos días más, y esa tan preciada nieve polvo que promocionan los lugareños seguirá atrayendo a visitantes por lo menos hasta mediados de octubre.
Este centro de deportes invernal tiene el privilegio de ofrecer una soleada primavera con nieve no sólo por la latitud en que se encuentra la región, sino también por la ubicación de las pistas.
"Los valles cordilleranos tienen orientación Este-Oeste -explica Gustavo Melón, pionero en múltiples actividades de turismo aventura con su empresa Quehumanque-. La Hoya, en cambio, está orientada de Norte a Sur y eso hace que tenga muy pocas horas de sol al día y la nieve dure mucho más tiempo. Además en los centros de esquí que están cercanos a grandes lagos, la nieve es mucho más húmeda y se hace hielo muy rápido; acá la nieve es seca, se mantiene en polvo."
Es mediodía y el sol pica en filo por la vasta ladera nevada. Por las pistas más veloces bajan lo más jóvenes haciendo snowboard y, por el otro lado, matrimonios con chicos llegan esquiando en grupo a menor velocidad. El sector de los principiantes está bastante concurrido y se ve gente de todas las edades dando los primeros pasos en este deporte apasionante. Juana y Gustavo están tranquilamente sentados observando la escena y se sienten satisfechos por haber elegido nuevamente este lugar. "Vinimos el año pasado con los chicos y nos enganchamos -comenta ella-. La diferencia, además de los costos, es que acá todos somos iguales, sepas o no sepas esquiar. En otros lugares te caes y... bueno, te miran, te hacen sentir mal..."
Primeros pasos
En La Hoya hay sectores para todos. Desde la base del cerro, a 1400 metros, se accede por la silla 1 a la confitería La Piedra, desde donde se abren dos medios de elevación, uno lleva al Plató -que es donde esquían los principiantes luego de haber aprendido sus primeras nociones- y el otro a los 1850 metros. Este comunica con la silla 3, que llega a los 2150 metros, con un desnivel para esquiar de 800 metros. También hay medios de arrastre que llevan a otras pistas alternativas, y en todos los retomes de la aerosilla hay pisteros con camillas para prevenir accidentes. Una opción atractiva para los que mejor esquían es el fuera de pista, para el que La Hoya brinda infinitas posibilidades. A uno y otro lado de la montaña se ven huellas de esquiadores que desafían pendientes imposibles y experimentan nuevos caminos para la bajada más allá de las pistas establecidas. En general, salvo que haya poca nieve y mucha exposición de piedras, estas zonas informales están habilitadas y sólo hay que pedir autorización para utilizarlas.
Con buena onda
Algo que destacan los visitantes es la buena disposición de quienes están a cargo de este centro y la calidez con que se recibe al visitante. No se percibe nerviosismo ni se ven aglomeraciones para acceder a los servicios a pesar de que el costo para esquiar aquí es de 2 a 4 veces menor que en otros circuitos del país. Los precios son los mismos que el año último y en temporada baja éstos mejoran aún más. El alojamiento y los servicios en general que brinda la ciudad de Esquel son también mucho menores que los de otras ciudades de turismo invernal, y por eso quien llega hasta aquí suele quedarse el doble de tiempo por la misma plata.
"Y, sobre todo, es lindo", sonríe Ferdi Costa Martínez, instructora nacional de esquí, que desde hace algunos años eligió La Hoya para trabajar. Habiendo conocido los principales centro de esquí del país, Ferdi destaca el buen ambiente, la tranquilidad con que los alumnos aprenden en sólo cinco días a bajar por todas las pistas y los buenos servicios que se brindan aquí. "Es más chico, pero a mí me hace acordar mucho a Las Leñas. Además, estamos en primavera y, mirá, todavía estamos esquiando."
Otras posibilidades
Entre las ventajas que ofrece una visita a Esquel no solamente figura la posibilidad de esquiar en La Hoya, distante 10 kilómetros. Se puede realizar excursiones a Trevelin, a 22 km de la ciudad, un pueblo de colonos galeses. Allí es posible visitar el museo, donde aún se conserva un antiguo molino harinero de propulsión hidráulica. También otro de los atractivos es la casa de John Daniel Evans, que arribó a Chubut con el primer contingente galés. Algo más alejado asoma el Parque Nacional Los Alerces, especial para efectuar paseos lacustres. Un imperdible: el viaje en el Viejo Expreso Patagónico, de trocha angosta, hacia las laderas del cerro Nahuel Pan.
Datos útiles
Cómo llegar
En avión: LADE vuela jueves y domingo. El precio del viaje es $ 270. Consultar descuentos a jubilados y estudiantes.
Alojamiento
Hay hoteles y hosterías, de 25 a $ 150, por una habitación doble. También es posible alojarse en cabañas. Para cuatro personas, entre 70 y $ 150.
Pases en primavera
Pase diario mayor, $ 21; pase medio día menor, $ 16; menores de 17, 11 y $ 16.
El alquiler de un equipo completo estándar cuesta $ 12; uno de calidad superior, $ 40.
En Internet
Javier Martínez Zuviría
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