

Con casas bajitas acurrucadas en torno de la iglesia, Chicoana es un típico pueblo provinciano, de aquellos donde se siente que el tiempo pasa más lentamente cuando uno viene de la ciudad. Aunque en otra época no haya sido así, ya que Chicoana tuvo cierta importancia dentro del Valle de Lerma, uno de los primeros lugares donde se instalaron los españoles tras llegar al actual territorio argentino. De hecho, en su suelo se celebró la primera misa en territorio argentino, allá por 1536.
Los habitantes de Chicoana sacan a relucir con orgullo esta pátina que le dio la historia a su pueblo, con sublevaciones indias, un falso inca y batallas en busca de la Independencia Todo tan cerca de Salta, que hoy parece raro que estos acontecimientos no hayan transcurrido en la capital regional. Pero los 45 kilómetros que van de Salta a Chicoana, en tiempos de mulas y carruajes, las separaban mucho más que hoy.
Hay que buscar el origen de Chicoana en tiempos prehispánicos y cerca de Cuzco. Es que los indios chicoanas eran originarios del actual Perú y habían sido exiliados por el Inca mediante un sistema de dominio político muy común, que después fue utilizado por los españoles (el caso más conocido es el destierro de los quilmes hasta las orillas del Río de la Plata).
Los chicoanas fueron corridos hacia 1450 hasta las afueras de Cachi, en los Valles Calchaquíes. Para sortear las cumbres del Obispo y llegar hasta el Valle de Lerma, más al Este, esta tribu fue desplazada una segunda vez, por los colonizadores españoles tras un sublevamiento. Así llegaron al pueblo, que recibió su nombre en 1659, y fueron entregados a la tutela de los jesuitas.
Hace mucho tiempo que no quedan rastros de las terrazas que construyeron sobre flancos de las colinas para sus cultivos, tampoco de las casas de piedra que habitaron. Pero en muchos lugares de los alrededores del pueblo es común ver aflorar de la tierra fragmentos de cerámica y pequeñas herramientas. Y se están realizando investigaciones en el sitio de Loma Chata, a poca distancia de la plaza del pueblo.
Tabaco y turismo
Chicoana es un puñado de casas bajas, con comercios identificados por pintadas en las mismas paredes. La plaza concentra todo el ritmo de la vida cotidiana, marcada sobre todo por los imperativos del cultivo de la hoja de tabaco, la principal actividad.
En las afueras subsisten algunas de las viejas construcciones de adobe donde se secaban las hojas con fuego de leña: construcciones altas, sin aberturas, como torres truncas. Son recuerdos olvidados al borde de algún camino. Los secadores actuales, si bien tienen la misma silueta, son construidos con otros materiales y funcionan con hornos de gas. El pueblo rinde su homenaje al tabaco, que lo hace vivir el 1° de agosto el Día de San Isidro, patrón de los tabacaleros, con una fiesta provincial que incluye desfile de carrozas, concursos de almácigos, y desfiles de gauchos y máquinas agrícolas. Por cierto, un evento en el que no está prohibido fumar, sino todo el contrario...
Es que las actuales leyes antitabaco no representan todavía una amenaza en Chicoana, donde la producción no mermó gracias a la exportación y el cultivo de plantas de calidad superior, pero como casi todo el mundo depende de esta actividad, no dejan de preocupar.
Por este motivo, se trata de desarrollar el turismo como alternativa económica. La cercanía de Salta, pero sobre todo su rico pasado y bonito aspecto hacen del pueblo tanto un destino de miniturismo desde la capital provincial como una etapa en un recorrido de varios días por el Noroeste.
César Rodríguez, secretario de Turismo y Cultura de Chicoana, cuenta: "Estamos preparando la inauguración de un museo municipal para este invierno, que nos permitirá conocer mejor nuestra historia y la región. Aquí se inició la llamada Guerra de Recursos, en 1814, ideada por un vecino del pueblo, en contra de los realistas para defender el norte argentino. También en Chicoana se libró una importante batalla entre unitarios y federales en la época de los caudillos, en 1827. Fue tan cruel que más de 800 soldados murieron. Fueron enterrados en una fosa común que se encuentra actualmente bajo la calle que separa la iglesia de la plaza".
El aspecto de la plaza hoy es, por suerte, mucho menos trágico: limpia y cuidada, da una linda impresión apenas se llega al pueblo por la ruta desde Salta. Canteros con flores ponen, incluso en invierno, un toque de color delante de la fachada de la iglesia, el principal monumento de Chicoana. La construcción actual es reciente, pero conserva estatuas de la antigua capilla colonial, algunas de las cuales son llevadas en procesión en las fiestas patronales.
Hacia el cielo
La visita sigue hacia las montañas, cruzando los campos de tabaco. Hacia el Norte está Pulares, donde estaban asentados los pulares, indios que se mezclaron con los chicoanas cuando éstos fueron desterrados. Hay un criadero de truchas, con piletas de aguas cristalinas que bajan de los cerros vecinos. Además de pescar en estanques artificiales, se puede pasar el día y comer en el restaurante (recetas a base de truchas, por supuesto).
En Pulares se cuentan todavía las andanzas de Pedro Bohórquez, que quedó en la memoria colectiva como el falso inca. Había llegado de España en 1656 y se hizo pasar por un descendiente del último inca; realizó un doble juego, por un lado sublevaba a los calchaquíes, y por otro prometía su conversión frente a los jesuitas. Durante dos años recorrió los valles entre Tucumán y Salta y prometió cosas distintas en ambas partes, hasta que su impostura fue descubierta y desembocó desgraciadamente en un nuevo conflicto entre indígenas y españoles. El agreste paisaje que rodea el criadero de truchas no funciona como decorado de estos oscuros momentos.
Más acorde sería el paisaje de la quebrada de Tilián. Se trata de un estrecho valle que abre un camino en medio de la montaña, al costado de un arroyo. La exuberante vegetación subtropical que tapiza las faldas de la montaña y la quebrada forma como un extraño decorado propicio para mitos y fábulas. En el pasaje más angosto se cuenta que había una presencia invisible, que ahuyentaba los caballos y las mulas, y daba miedo a los viajeros.
Un vecino cuenta: "Se tuvo que poner una imagen de la Virgen, y desde entonces se pudo transitar sin problemas. Es que en esta zona se habla mucho del ucumar , y algunos dicen que lo han visto". El ucumar es un ser fantástico del Noroeste, sin duda inspirado en el oso de anteojos, el único úrsido de América latina que vive en los Andes desde Venezuela hasta Bolivia, y podría haber llegado en ciertas ocasiones hasta las selvas de Jujuy y Salta. El ucumar de las leyendas sería un hombre cubierto de pelos, de baja estatura, con grandes pies y manos. Cierto o no, hay lugareños que creen en el ucumar y otros que dicen haberlo visto. Pero, sin duda, es una cuota más de misterio en esta estrecha quebrada, ya misteriosa de por sí, donde se realizan también cabalgatas y trekkings en la montaña.
Después de una parada gastronómica (algunas cocineras locales ganaron el título de reina del tamal ), y si Chicoana fue planeado como una etapa en un recorrido por la provincia, el camino sigue hacia el Cuesta del Obispo, una de las rutas más hermosas del país, que sube desde los 1200 metros del pueblo hasta los 3348 del paso en la montaña por donde la ruta baja, después, a los Valles Calchaquíes. El camino sigue la quebrada de Escoipe, que se transforma kilómetro a kilómetro, a medida que se gana altura, de selva tropical en áridas montañas, donde sólo crecen los cardones.
Es otra cara de Chicoana, este rincón de Salta donde el ayer y el hoy parecen confundirse, donde las tradiciones se mantienen fuertes y la historia dejó huellas profundas. Quizá por eso el pueblo haya servido de escenografía para la película de Lucas Demare La guerra gaucha , rodada en 1941, y uno de los grandes clásicos del cine argentino. Una razón más para conocer Chicoana, donde se podrían filmar de nuevo películas de época sin más efectos especiales que detener el tiempo.
Por Pierre Dumas
Para LA NACION
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Datos útiles
Cómo llegar
Desde la ciudad de Salta se puede ir en auto o colectivo. Es un viaje que dura aproximadamente media hora.
Informes
Infomes turísticos al e-mail seculturchicoana@yahoo.com
En Internet
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