

¿Anda apurado paisano? No tanto. No tanto como para no detenerse a tomar mate en la plaza o un aromático café en la Esquina de Merti y enterarse de las novedades, escuchar las campanadas de la iglesia, disfrutar de las veredas angostas, las fachadas de las casonas coloniales y el adoquinado de las calles del centro.
San Antonio de Areco, a 110 km de Buenos Aires por la ruta nacional 8, camina lento y duerme la siesta; sus jóvenes toman mate o cerveza sobre el verde del parque a la vera del río aún limpio, y en sus museos y la vida de algunos paisanos las tradiciones se resguardan intactas.
Una vez fueron grandes y todavía lo son: por algo se llamaban a sí mismos el Gran Pago de Areco. Acá el turismo despertó de tal manera que hasta se escuchan voces gringas: el 40 por ciento de los visitantes es extranjero.
La historia cuenta que cuando llegó a la Argentina don José Ruiz de Arellano, proveniente de Vizcaya en 1690, le entregaron una suerte de estancia. Cuando se casó con María Rosa de Giles, en 1699, ella heredó dos estancias más.
Todo junto conformaba ese gran pago: lo que hoy es Areco, San Andrés de Giles y Carmen de Areco sobre la ruta 7, Capitán Sarmiento y Exaltación de la Cruz, Zárate, Baradero y un pedacito de Campana sobre la ruta 9.
Un día en San Antonio de Areco alcanza para ver el parque criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, el Puente Viejo, la plaza principal, la costa ribereña, la parroquia de San Antonio, el Centro Cultural y Museo Usina Vieja y alguno de los más de 40 talleres de artesanos, especialmente los plateros. Eso, como aperitivo. Además están las pulperías, como el boliche de Bessonart, hoy en refacción, o el Almacén Los Principios; los pueblos cercanos como Villa Lía con el Museo El Rostro de las Pampas, Vagues, con su restaurante y hotel de campo, y Duggan. Más las estancias tradicionales, como La Bamba, La Porteña, El Ombú de Areco, El Rosario y otras más. Pero para todo eso precisamos un fin de semana. El pago lo vale.
Legado histórico
El 16 de octubre de 1938 se inauguró el Museo Ricardo Güiraldes: son 99 hectáreas que comprenden la antigua pulpería La Blanqueada, el parque criollo y el museo con sus nueve salas.
Las distintas salas ofrecen un recorrido, a través de fotos, pinturas y objetos varios, por los usos y costumbres del gaucho, la vida de los estancieros, los escritores dedicados a la temática gauchesca, y los Güiraldes en particular: Ricardo y Alberto, su primo, que ilustró su libro.
El legado histórico y didáctico es muy importante. Del gaucho, algunos elementos como el tirador y las rastras para la cintura y el lomillo porteño -anterior al uso de los bastos, parte de la montura para subirse al caballo-. De los Güiraldes, marcas de ganado, el emprendado, es decir, todo lo que lleva la cabeza del caballo, los mates en plata y oro, los ponchos del cacique Calfucurá, la colección de cuchillos, la colección de pinturas de Pedro Figari, entre otros objetos.
"El gaucho en general llevaba tres o cuatro cuchillos: el verijero, el más chiquito, lo llevaba adelante, en la verija que le dicen, le servía para trabajar. Atrás, en la espalda, el cuchillo o el facón -este último tiene lomo, filo y sangrador-, para comer y defenderse; en el recado, una especie de sable que le servía para defenderse también o para cortar yuyos", dijo la guía de la Dirección de Turismo, Marta Méndez.
En julio se cumplen 80 años de la primera edición de Don Segundo Sombra y se hará una importante muestra fotográfica de rostros de paisanos de edad. Ese fue el día en que salió a la calle la tirada más importante de la imprenta Colombo, aquí en Areco. Colombo fue aquel maestro imprentero que apostó también a Don Segundo y duplicó la tirada asumiendo los costos.
"A los de Areco -dijo Cecilia Smith, directora del museo-, Güiraldes nos permitió trascender al mundo. Los turistas vienen porque han leído Don Segundo Sombra. Cuando Güiraldes escribe su libro, siente que el gaucho está perdiendo su lugar. El cambio de la explotación del campo hace que ya no pueda ir por la pampa como quiere. Por eso desea hacer conocer esa raza al mundo."
El 1° de julio comenzarán los festejos. "En la imagen de los gauchos está el último grito de libertad que todavía mantiene el paisano que ha mutado, pero que no ha perdido su filosofía de vida", contó Cecilia. También se exhibirán manuscritos de Güiraldes y se harán lecturas de su obra. "La muestra pretende que los porteños paren cinco minutos a mirar la obra de Güiraldes, a mirar la pampa, a mirar ese certificado de raza", como dijo Lugones, concluyó Smith.
Soplar plata no es hacer botellas
Martín Rigaci es platero y vive en San Antonio de Areco. Junto con su hijo Martín, trabaja la plata 925 para hacer mates, bombillas, rastras.
Cuando llegamos, este platero nos mostró el pedazo de lo que llamó "plata chica de 200 gramos más o menos, de plata 925", y sin que mediaran más palabras, allí mismo la sopleteó.
"Lo voy a laminar para hacer bombillas", dijo, muy seguro, este artesano. ¿Qué es laminar? Se trata de estirar, como si fuera una masa para lasagna el material con que se está trabajando.
Plata 925 implica que, por cada kilo de plata, hay 925 gramos de ésta y el resto, de liga, que puede ser cobre, bronce u otros metales.
"La plata 1000 se compra en bolsitas de granaya, como si fueran caramelitos. Luego se funde y se hace la aleación para dejarla a 900. El propósito es endurecerla y darle resistencia, porque sola resulta muy blanda", informó Rigaci.
En la vitrina de su casa y negocio se puede ver los cuchillos, las rastras, las espuelas, los estribos, las bandejas y los mates, entre otros objetos, que él mismo ha fabricado en estos años.
En el subsuelo, la biblioteca tiene libros de temática gauchesca que se venden o alquilan.
Datos útiles
Para saber más
Dirección de Turismo de San Antonio de Areco: Boulevard Zerboni y Arellano, 02326-453165, direcciondeturismo@areconet.com.ar
Parque Criollo y Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes: abierto de 11 a 17, todos los días menos los martes. 02326-455839. Entrada: $ 3, jubilados $ 1,50.
Talleres de artesanos: Raúl Dragui, Guido 391, 454219; Martín Rigaci: Belgrano 381, 456049. Artesanías, desde $ 200.
La Olla de Cobre: 02326-453105. La Esquina de Merti: 02326-456705, lodemerti@lq.com.ar Almuerzo, desde $ 18 por persona.
Por Silvina Beccar Varela
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