

LIMA.- Para quienes viajan a Perú en busca de arqueología e historia precolombina, Lima debería ser mucho más que una escala rumbo a Cuzco y Machu Picchu. No sólo por el encanto colonial del centro histórico, la bohemia de las noches de Barranco, o los sabores únicos de la cocina criolla, sino porque en el propio corazón de la antigua Ciudad de los Reyes se puede visitar un imponente yacimiento arqueológico que data de los primeros siglos de nuestra era. La Huaca Pucllana, en el distrito de Miraflores -junto con San Isidro, uno de los más elegantes y tradicionales de Lima- es como una operación a corazón abierto: allí laten intactas las huellas de una cultura, la cultura lima, que floreció entre los siglos III y VIII, y dejó como testimonio este centro administrativo de varias hectáreas, donde desde hace 25 años los arqueólogos trabajan a la vista de los visitantes para desenterrar secretos y testimonios de la vida precolombina.
Un mundo de adobitos
Vista desde el aire, la Huaca Pucllana revela su verdadera dimensión: ocupa alrededor de seis hectáreas, aproximadamente la mitad de la superficie que tenía en su época de esplendor, y se ve claramente rodeada, acosada casi, por el crecimiento de las zonas residenciales. Desde abajo, parece una ciudad fantasma, desplegada en el medio de la Lima moderna como si un libro de historia troquelado se hubiera armado inesperadamente a la sombra de las alamedas. Bajo el cielo siempre plomizo de la ciudad, el centro de la Huaca Pucllana es un edificio piramidal construido sobre el valle bajo el río Rímac, acompañada por una extensa serie de estructuras que forman diversas habitaciones y áreas libres, como patios.
Todo está íntegramente construido en pequeños ladrillos de adobe, hechos a mano y de forma regular, conocidos como "adobitos". Para el ojo entrenado, es un dato clave: sólo los edificios importantes se construían con adobitos, ya que el resto de las casas, donde vivía la gente común, se hacía de cañas con barro y techo de paja.
Paso a paso, los guías van llevando al visitante por los recovecos de este centro administrativo, pasando por los diferentes niveles a través de planos inclinados y rampas. Vistas en perspectiva, muchas de las paredes de adobito parecen más talladas en bloques macizos de tierra que construidas pieza por pieza, con la paciencia y habilidad de los arquitectos indígenas. Las funciones de la Huaca Pucllana, precisan los arqueólogos que trabajan en el lugar, no eran menores: este centro administrativo organizaba a la sociedad local, administraba la producción de alimentos y el intercambio de productos (entre ellos la pesca de la costa cercana), y también se encargaba de la realización de las ceremonias religiosas, con epicentro en la pirámide. El conjunto, donde continuamente salen a la luz nuevas reliquias -una de las últimas y más importantes fue, el año último, un fardo funerario con los restos de tres niños ofrecidos en sacrificio- impresiona por sus dimensiones, y también por la riqueza y el dinamismo de la vida cotidiana que se adivina en el laberinto de calles, hoy llevadas al silencio por el tiempo y la historia.
Pisco sour en el viejo hotel Maury
No se puede pasar por Lima sin hacer un alto en el hotel Maury, donde según la leyenda nació el más tradicional de los tragos peruanos: el exquisito pisco sour. El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique lo evoca en la parte más reciente de sus memorias ("fuimos a dar al viejo hotel Maury, que nunca se sabe si ha vuelto a abrir o ha vuelto a cerrar") y da la mejor y más concisa definición de la sensación que todavía produce hoy: "La antigüedad es clase, forever". Tanto que el Maury no perdió nada de su clase desde la última reapertura, en los primeros meses del siglo XXI, y conserva todo el encanto de los tiempos pasados en el hall, el salón de los espejos y el bar, con sus mármoles, arañas y espejos intactos. Allí se respira todavía la atmósfera de los años 30, cuando según lo que algunos rebajan a "leyenda urbana", y otros creen a pie juntillas, los ingeniosos encargados del momento, don Graciano Cabrera y don Alberto Mezarina, reemplazaron el whisky pedido por un cliente inglés (por entonces de importación prohibida) por el pisco nativo. Le sumaron azúcar, limón, clara de huevo y hielo... y había nacido el cóctel nacional, que lleva el nombre de "sour" por las dos gotitas de amargo que le dan un toque final sobre la corona de espuma.
Datos útiles
Cómo llegar
En avión, un pasaje de Buenos Aires a Lima cuesta alrededor de US$ 500.
Clima
La temperatura promedio en verano (de mediados de diciembre a mediados de marzo) es de 25°C.
En invierno los días son grises y nublados, aunque raramente llueve y la temperatura es templada (puede bajar a 15°C, pero no mucho más).
Hotel maury
Jirón Ucayali Nº 201. Esq. Jirón Carabaya
Más información
Parque Histórico Cultural Pucllana:
General Borgoño cuadra 8 s/n. Miraflores
Lima-Perú
Telefax: 445-8695
Lima-Perú
Telefax: 445-8695
En internet
Por Pierre Dumas
Para LA NACION
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