
Créditos: Ohlalá
Torino 2006. No es un modelo remozado del clásico argentino, sino el único objetivo en mente de los equipos que entrenan hoy en Castor. Ganar. Velocidad. Competencia. Conceptos que los atletas manejan con soltura. Se ayudan, ríen, pulen técnicas, son colegas en el circuito mundial; pertenecen a una elite que baja la montaña a más de 100 kilómetros por hora.
Cristian Simari, de 24 años, el argentino más veloz de Sudamérica, tiene tatuado la palabra Kamikaze en su espalda. 24 años, se prepara para el desafío mayor. Alterna inglés y francés cuando habla con los chicos y chicas de los equipos que entrenan hoy junto a él y sus hermanas Macarena y Belén. "Hacemos pool", dice Teresita Simari, madre y coach. "Entrenando juntos abaratamos costos y progresamos más, ellos nos reciben en Europa y nosotros acá."
Este movimiento de teams por las pistas argentinas es parte de un programa de la Secretaría de Deportes y Turismo de la Nación que busca promocionar y modernizar los destinos invernales andinos, tanto para el atleta especializado como para el aficionado. Los Simari contribuyeron con su know-how, actuando como link entre la Argentina y el resto del mundo. Eligen el Castor por la calidad de nieve, pistas y atención personalizada. Gastón Begué, director operativo del cerro, también supo ser olímpico en el ’92, por lo que entiende las exigencias de los equipos que concurren a la montaña.
Los juegos nacieron para promover la paz entre los pueblos a través del deporte. Aunque haya rivalidad, alegrías y tristezas, los atletas avivan la llama de la amistad intentando destacarse entre sus pares. Aunque en Torino se verán las caras nuevamente, aquí en el fin del mundo se ayudan para superarse. El equipo inglés ha llegado por primera vez a la Argentina de la mano de los Simari. El deporte que aman los une. Detrás de esos coloridos trajes que los identifica con un país u otro, laten corazones que saben mejor que nadie el significado de la palabra camaradería.
Después del entrenamiento, se sientan todos juntos en un rincón de la cota 480. No es un reservado, pero se sabe que ellos "paran" ahí. Aunque recién en febrero sabremos quién se lleva el podio y quién derramará lágrimas, aquí da la sensación de que el gran objetivo está cumplido. Lejos de Torino, en Tierra del Fuego la llama olímpica ya está encendida.
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