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Un campo con historia de pueblo y aire de duendes

La estancia La Rica llegó a tener 25 familias establecidas, pulpería, herrería,tambo y hasta mercería; hoy recibe a viajeros curiosos




Estancias abiertas al turismo que una vez fueron pueblo y que conservan el espíritu de los duendes en los jardines o los aljibes de los patios cubiertos de glicinas y jazmines quedan pocas. Tal es el caso de la estancia La Rica, en Chivilcoy.
A 164 km de Buenos Aires, allí se estableció Manuel López en 1852 y en 1878 quedó construido el casco con reminiscencias italianas que hoy se encuentra en pleno reciclaje.
El mismo consiste en una sucesión de living, comedor y cuartos que dan a un patio central donde sobreviven los dos magníficos aljibes y cuidados canteros. En total son siete habitaciones de las cuales cinco quedarán listas para septiembre, aproximadamente, aunque aún reciben pocos huéspedes en el resto de las instalaciones.
Detrás de la casa, un tupido monte de árboles da lugar al parque diseñado por el paisajista Carlos Thays, con senderos interiores que se entrelazan y culminan en una gran piscina sobre un claro de la vegetación. Frente al casco se encuentran unas antiguas construcciones donde funcionaban, en otros tiempos, la carnicería, la leñera, el almacén, la herrería y la matera.
Las anfitrionas Ema Aguirre y su hija Teresa Achaval cuentan de los túneles que aún sobreviven en la casa, construidos para huir del malón, y de la historia del sitio donde durmieron Sarmiento, Mitre y el brasileño Campos Salles, entre otros personajes de la historia.
La estancia de don Manuel Eustaquio López llegó a tener 18.000 hectáreas, 25 familias establecidas, pulpería, mercería, herrería y tambo propios. Hoy queda en manos de la familia 500 hectáreas, el perfume de las camelias en flor y los platos con que Laureana, la cocinera, deleita a los comensales.

Sapo frito

Como el postre llamado sapo frito en honor a la familia Fernández -papá, mamá y tres niños-, que fueron los primeros huéspedes de la estancia.
Santiño, de 5 años, pasaba todas las mañanas por la cocina para ver qué iba a comer durante el día. La cocinera Laureana lo recibía con una limonada y una torta, hasta que un día, tanto insistió e insistió sobre el contenido del horno caliente cerca del cual se paraba, que la cocinera exclamó exasperada: "Sapo frito, van a comer sapo frito de postre".
"Pues bien, esa noche, los chicos probaron desconfiados hasta exclamar que estaba buenísimo, y a la noche siguiente cayeron a la cocina con sapos en los bolsillos para que la cocinera les preparara su postre favorito", contó riendo Ema.
Así quedó patentado el epílogo tradicional a las opíparas comidas de la estancia: una torta con masa de arrollado y ciruelas de la quinta, exquisito.
Las historias de este sitio se multiplican en los atardeceres fríos de invierno: Omar, el correntino que trabaja en el campo desde hace muchísimos años, asegura que el jardín está encantado por los duendes, al igual que los nietos de Ema, Iñaqui y Valentina. Parece que hasta casita tienen, sólo que siempre la cambian de lugar para que no los descubran. Aun no son los únicos fantasmas que se pasean en este sitio donde también sobrevive la clásica dama de blanco y el resto de los muertos que la bravura de los combates en el sitio se llevó a la tumba.
Todas estas historias inofensivas de aparecidos se intuyen en el crujir de los pisos de anchos tablones de madera con olor a cera del living con mobiliario antiguo y en el murmullo de los árboles al amanecer.
Según las épocas, los visitantes podrán pasear a caballo, ordeñar, visitar la granja, avistar pájaros, andar en bicicleta y cosechar los frutos de la quinta.
O visitar las pulperías de Chivilcoy y el Museo de Artes Plásticas Pompeo Boggio con su preciada Fotogalería 22, la pulpería La Colorada, el almacén El Recreo y el resto de los edificios históricos de Chivilcoy, entre otros atractivos de la vecina ciudad.

Datos útiles

Cómo llegar

  • Para llegar a la estancia La Rica se toma el Acceso Oeste y luego la ruta 5 hasta el km 150, donde se dobla por la ruta provincial 30 a la izquierda. Por ésta se hacen aproximadamente siete kilómetros hasta la ruta provincial 44, donde se dobla nuevamente a la izquierda otros seis kilómetros de tierra hasta la entrada de la estancia.
  • Chivilcoy dista de la Capital Federal 158 km, sobre ruta nacional Nº 5 y rutas provinciales Nº 30 y Nº 51.

Tarifas

  • Matrimonio con dos hijos, una noche, dos días, con las cuatro comidas y todas las actividades incluidas, 800 pesos.
  • Día de campo: $ 70 por persona, con almuerzo y actividades.
Por Silvina Beccar Varela

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